Un soldado estadounidense y su esposa recién casados vieron interrumpidos sus planes cuando agentes de Inmigración detuvieron a la joven en una base militar de Luisiana, apenas días después de casarse. Annie Ramos, de 22 años, estudiante universitaria de bioquímica sin antecedentes penales, fue arrestada mientras realizaba trámites para mudarse con su esposo, el sargento Matthew Blank, de 23 años, según informó The New York Times.
Blank, quien sirve en el ejército desde hace más de cinco años y está asignado en Fort Polk, relató que planeaban obtener la identificación militar de su esposa y activar sus beneficios como cónyuge, pero el encuentro terminó con agentes de inmigración llevándosela. “En cambio, me la arrebataron”, expresó.
La pareja se casó a finales de marzo en Houston, Texas, donde Ramos creció, y había contratado a un abogado para iniciar el trámite de residencia permanente. Sin embargo, al intentar entrar a la base, personal militar notificó al Departamento de Seguridad Nacional al comprobar que ella no tenía una tarjeta de residencia.
Ramos fue trasladada al centro de detención Basile, en Luisiana, junto a otras mujeres con órdenes de deportación. Documentos muestran que una orden en su contra fue emitida cuando tenía 22 meses, después de que su familia no acudiera a una audiencia migratoria.
Expertos en inmigración señalaron al Times que los casos de inmigrantes con órdenes de deportación antiguas suelen resolverse sin detención, especialmente cuando están casados con ciudadanos estadounidenses. La abogada de inmigración Margaret Stock, teniente coronel retirada de la Reserva del Ejército y autora del libro “Derecho de inmigración y las fuerzas armadas”, indicó que, de no haber sido por la política migratoria del presidente Donald Trump, Ramos probablemente no habría sido arrestada.
Según Stock, antes de esas medidas, los militares habrían permitido a Ramos tramitar su identificación y completar su proceso sin intervención de las autoridades migratorias. El Departamento de Seguridad Nacional, por su parte, confirmó que fue arrestada al intentar ingresar a una base militar y recalcó que tiene una orden de deportación vigente y ningún estatus legal en el país.
Desde el centro de detención, Ramos declaró al Times: “Crecí aquí como cualquier estadounidense. Esto es todo lo que sé. Mi esposo y mi familia están aquí”. Su esposo intentó visitarla para que firmara los documentos requeridos para su solicitud de residencia, pero le fue negado el acceso.




