Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, se atribuyeron el lanzamiento de un misil contra Israel en la madrugada del sábado, marcando su primera acción directa desde el inicio de la guerra en Oriente Medio. El ejército israelí confirmó que interceptó el proyectil.
El conflicto, que ya cumple un mes, comenzó tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. En respuesta, Teherán lanzó misiles sobre territorio israelí y países árabes del golfo Pérsico, alterando el tráfico aéreo global, las exportaciones de petróleo y los precios del crudo. El control iraní del estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio mundial, ha exacerbado la crisis.
Israel bombardeó instalaciones nucleares iraníes luego de amenazar con intensificar su campaña. Irán prometió represalias y alcanzó una base en Arabia Saudí, hiriendo a más de una docena de militares estadounidenses. Antes de estos ataques, Teherán había autorizado el paso de ayuda humanitaria por el estrecho.
El general de brigada Yahya Saree, portavoz de los hutíes, confirmó el operativo a través de la televisora Al-Masirah. Señaló que el grupo disparó varios misiles balísticos hacia “sitios militares israelíes sensibles” en el sur del país. Las sirenas de alerta sonaron en Beer Sheba, cerca del principal centro nuclear israelí, mientras se registraban explosiones en Tel Aviv.
La participación hutí ha generado preocupación por un posible resurgimiento de ataques contra la navegación comercial en el mar Rojo. En guerras previas, el grupo interrumpió el tránsito marítimo en esa vía por donde circula comercio valorado en un billón de dólares anuales.
En Arabia Saudí, Irán atacó la base aérea Prince Sultan con seis misiles y 29 drones, dejando más de 15 soldados estadounidenses heridos. Las autoridades confirmaron que la base fue alcanzada dos veces en la semana.
En el frente diplomático, Trump aseguró que las conversaciones para detener la guerra avanzan “muy bien” y dio a Teherán hasta el 6 de abril para reabrir el estrecho de Ormuz. Sin embargo, Irán niega estar negociando. Pakistán anunció la llegada de los cancilleres de Arabia Saudí, Turquía y Egipto para buscar una salida diplomática al conflicto. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, también dialogó con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
Washington propuso un plan de 15 puntos para un alto el fuego, rechazado por Irán, que a su vez planteó cinco condiciones, incluyendo indemnizaciones y el reconocimiento de su soberanía marítima. En paralelo, Estados Unidos movilizó buques con 2,500 marines y 1,000 paracaidistas hacia Oriente Medio. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que no será necesaria la intervención terrestre.
Según cifras oficiales, más de 1,900 personas han muerto en Irán, 19 en Israel y más de 1,100 en el sur del Líbano. También se reportan 13 soldados estadounidenses muertos y 80 bajas entre fuerzas iraquíes aliadas de Irán. La ONU estima que 82,000 edificios civiles iraníes resultaron dañados.
Israel centró sus recientes ataques en instalaciones nucleares ubicadas en Teherán, Arak y Ardakan, provocando daños en plantas de uranio y agua pesada. La Organización de Energía Atómica de Irán negó riesgo de contaminación y prometió retaliación.
En un gesto humanitario, Teherán aceptó agilizar envíos agrícolas y de socorro por el estrecho de Ormuz, donde transita una quinta parte del petróleo mundial y gran parte del comercio de fertilizantes, esenciales para la seguridad alimentaria global.




