“Hoy no cerramos un capítulo, hoy sellamos un legado”. Con esas palabras, el superintendente de la Policía, Joseph González, despidió al coronel Aníbal Morales Aponte, quien perdió la vida tras un accidente de tránsito en Caguas.
Durante la ceremonia, agentes de la Uniformada realizaron una guardia de honor, colocaron una ofrenda floral, izaron banderas y entregaron medallas póstumas. “Aníbal Morales Aponte sirvió a la Policía de Puerto Rico por 29 años, no por casualidad, no por conveniencia, sino por convicción. Sirvió con honor, y así lo despedimos en el día de hoy”, expresó González.
Morales Aponte se convirtió en el primer oficial en la historia en recibir un ascenso póstumo directo del rango de agente a coronel, una decisión que marcó un precedente en la institución.
El oficial resultó herido el 7 de enero cuando conducía su motora oficial y fue impactado por una conductora de 20 años que, según la Policía, “rebasó la luz roja para un viraje hacia la izquierda desde el carril del solo”. El caso continúa bajo investigación de la División de Patrullas de Carreteras.
Su muerte fue certificada como ocurrida en cumplimiento del deber, lo que activa los beneficios del Artículo 31 de la Ley 83 de 2025, que establece disposiciones específicas para los miembros de la Policía de Puerto Rico tras su separación del Departamento de Seguridad Pública.
Antes de la Ley 83, los ascensos póstumos se otorgaban solo al rango inmediatamente superior. El ascenso de Morales Aponte conllevó también la entrega de insignias doradas, cuatro estrellas en la solapa y una placa con la inscripción de coronel, además de la gorra con cinta dorada y los emblemas conocidos como esparras, distintivos de los rangos más altos.
El coronel fue sepultado en el Cementerio Municipal de Trujillo Alto, donde familiares, compañeros y altos mandos de la Uniformada sellaron su legado con honores.




