Los fuegos artificiales, tradición central en las celebraciones de Año Nuevo en Hong Kong, fueron cancelados este 2026. La decisión llega luego del incendio más mortal en décadas, que cobró la vida de al menos 161 personas en noviembre pasado.
En lugar del espectáculo pirotécnico sobre el Puerto Victoria, la junta de turismo organizó una presentación musical con el dúo de soft rock Air Supply y otros artistas en el distrito de Central. Ocho monumentos emblemáticos servirán como relojes de cuenta regresiva, con un show de luces de tres minutos a la medianoche.
Rosanna Law, secretaria de Cultura, Deporte y Turismo, reconoció que la cancelación afectará a hoteles y restaurantes. Sin embargo, las autoridades consideraron que el luto nacional hace inapropiada la celebración con fuegos artificiales.
El siniestro, ocurrido en Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, fue el peor incendio en el centro financiero desde 1948. El complejo de apartamentos, en plena renovación, estaba cubierto con andamios de bambú y redes verdes. Según las autoridades, la mala calidad de las redes y las placas de espuma en las ventanas aceleró la propagación del fuego. Cientos de familias perdieron sus hogares y fueron reubicadas en viviendas temporales y refugios.
No es la primera vez que Hong Kong cancela sus fuegos: en 2013 tras el choque de barcos que dejó 39 muertos, en 2018 tras un accidente de autobús con 19 fallecidos, durante las protestas de 2019 y por la pandemia del COVID-19.
La pirotecnia tiene raíces milenarias en China. Según la Asociación Americana de Pirotecnia, surgió en el siglo II a.C. cuando se descubrió que los tallos de bambú explotaban al ser arrojados al fuego. Guinness World Records atribuye el primer petardo documentado a Li Tian, un monje de la dinastía Tang (618–907 d.C.), quien usó pólvora dentro del bambú para crear explosiones que, según la tradición, alejaban a los malos espíritus.




