John Davis, ciudadano estadounidense de 59 años, volvió a captar la atención pública al relatar una experiencia cercana a la muerte que vivió cuando tenía 21. El episodio ocurrió en 1987, luego de sufrir un paro cardíaco provocado por una reacción a la anestesia mientras era operado por lesiones en la mano derecha.
Durante una visita a casa de sus padres ese año, Davis conducía su motocicleta cuando intentó esquivar una ardilla y terminó impactando contra un árbol. El accidente le causó daños en los tendones, lo que lo llevó a una cirugía de emergencia en la que su corazón dejó de latir durante seis minutos.
Su testimonio ganó notoriedad tras aparecer el 13 de noviembre en varios medios británicos y en el podcast de YouTube “Next Level Soul”. Allí, Davis detalló lo que asegura haber experimentado durante el tiempo en que estuvo clínicamente muerto.
“En el momento en que perdí la conciencia, me encontré en el edificio de mármol más hermoso y perfecto que pudiera imaginar”, afirmó. Describió el lugar con puertas ornamentadas, mesas de mármol y una serie de túneles, similar al Templo de Artemisa en Turquía.
Según su relato, escuchó la voz de alguien que se identificó como Alan, a quien describió como un guía espiritual que lo acompañó durante el trayecto. “Nunca vi a esta persona, pero me decía lo que veía, a quién estaba mirando. Me dijo que ese edificio era un centro de guía espiritual”, relató.
Davis aseguró que luego fue llevado a un extenso jardín donde, según él, las almas se reencuentran con familiares fallecidos. Más adelante, describió haber estado en un lugar donde podía observar diferentes momentos de su vida “como si fueran películas”.
En el tramo final de su experiencia, dijo que su guía lo condujo ante un hombre envuelto en una luz tan intensa que no pudo distinguir su rostro, solo una túnica con capucha y una faja roja. “Levantó las manos y dijo: ‘Debes decirles que la muerte no existe’. Justo en ese instante, desperté de nuevo en el hospital, rodeado de médicos”, narró.
Aunque estuvo clínicamente muerto durante seis minutos, Davis afirmó que su vivencia pareció extenderse por unas dos horas, una percepción que, según comentó, cambió su forma de entender la vida y la muerte.




