NUEVA YORK – A Randy Santos, de 31 años, se le diagnosticó esquizofrenia meses antes de ser acusado de asesinar a golpes a cuatro hombres con una barra de metal mientras dormían en las calles de Nueva York. Su defensa argumenta que las voces que escuchaba le ordenaban matar a 40 personas para no morir él mismo.
Santos enfrenta juicio en el tribunal estatal de Manhattan, donde sus abogados sostienen una defensa por demencia. Afirman que su enfermedad mental nubló su juicio y lo hizo actuar bajo pensamientos irracionales. De prosperar esa defensa, podría ser enviado a un hospital psiquiátrico en lugar de prisión.
“Necesitaba que las voces se detuvieran. Necesitaba salvar su propia vida. No vio otra salida”, declaró su abogada, Marnie Zien. Santos se ha declarado inocente de asesinato en primer grado por las muertes de Florencio Moran, Nazario Vásquez Villegas, Anthony Manson y Chuen Kok, además de intento de asesinato contra otros dos hombres.
El fiscal auxiliar Alfred Peterson describió ante el jurado cómo las cámaras captaron a Santos levantando la barra por encima de su cabeza y golpeando repetidamente a sus víctimas en la calle Bowery, en el barrio chino de Manhattan. Según el fiscal, el acusado fue visto observando su alrededor antes de atacar y permitiendo que un peatón abandonara el lugar, lo que demostraría que sabía que sus actos eran moral y legalmente erróneos.
La policía encontró a Santos portando el arma ensangrentada, que tenía su ADN y rastros de cabello de las víctimas. Incluso reconoció haberse visto en el vídeo de vigilancia tras su detención. Los ataques ocurrieron la madrugada del 5 de octubre de 2019, y solo uno de los seis hombres atacados, David Hernández, sobrevivió con heridas graves.
Peterson añadió que Santos había cometido un “ensayo” una semana antes, golpeando a otro hombre con un palo de madera. Detalló además que tenía antecedentes de violencia, incluyendo agresiones en el metro y en refugios de Brooklyn. Durante su última estadía en prisión, se le diagnosticó esquizofrenia y recibió recetas médicas que nunca utilizó tras ser liberado en agosto de 2019.
El juicio enfrenta el desafío de convencer al jurado sobre su estado mental. Casos previos en Nueva York han tenido resultados mixtos con defensas similares. Si es declarado culpable, Santos podría enfrentar cadena perpetua; si es declarado no responsable por demencia, sería internado en un hospital psiquiátrico por tiempo indefinido.




