Los algoritmos de Instagram llevaron a un maestro de Historia de escuela intermedia a descubrir, el año pasado, un grupo de apoyo del proyecto Masculinidad 98. El educador, acostumbrado a reprimir sus emociones, se describía como un “Superman”, alguien que intentaba resolverlo todo solo, sin mostrarse vulnerable frente a otros hombres.
En el grupo encontró un espacio para compartir experiencias, cuestionar estereotipos y aprender sobre la importancia de cuidar su salud mental. Masculinidad 98 promueve conversaciones abiertas sobre cómo los hombres pueden reconocer sus emociones sin sentir vergüenza y redefinir la manera en que entienden su masculinidad.
La iniciativa forma parte de un creciente movimiento en la isla que busca derribar prejuicios sobre la debilidad emocional masculina y fomentar comunidades de apoyo donde la empatía y la comunicación sean pilares del bienestar colectivo.




