Dubái, Emiratos Árabes Unidos — Mientras crece la tensión por la represión de las protestas en Irán, imágenes satelitales muestran actividad en dos plantas nucleares iraníes bombardeadas el año pasado por Israel y Estados Unidos. Los análisis apuntan a que Teherán intenta ocultar esfuerzos para recuperar materiales tras los ataques.
Las fotografías de Planet Labs PBC evidencian la construcción de techos sobre edificios dañados en las instalaciones de Isfahán y Natanz, la primera señal de actividad importante detectada desde la guerra de 12 días entre Israel e Irán ocurrida en junio. Esas cubiertas impiden la observación por satélite, el único medio disponible para los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ya que Irán no permite el acceso.
Ni Irán ni el OIEA han emitido comentarios. Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instado a Teherán a negociar sobre su programa nuclear para evitar posibles acciones militares. Washington ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores en Oriente Medio.
Expertos consultados consideran improbable que los techos formen parte de una reconstrucción. Según Andrea Stricker, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, podrían ser un intento por evaluar si las reservas de uranio enriquecido sobrevivieron a los bombardeos. “Quieren acceder a esos activos sin que Israel o Estados Unidos vean lo que quedó”, explicó.
Antes de la guerra, Irán contaba con tres principales instalaciones nucleares: Natanz, Isfahán y Fordo. El país había insistido en el carácter pacífico de su programa, aunque Occidente sostiene que desarrolló armas nucleares hasta 2003. Los ataques israelíes y estadounidenses el año pasado dañaron gravemente esos sitios, según la Casa Blanca.
En Natanz, las imágenes muestran un nuevo techo sobre el edificio principal, destruido en junio durante los ataques de Israel y Estados Unidos. Irán tampoco ha reconocido este trabajo, mientras continúa excavando una zona cercana conocida como “Montaña del Pico”, donde podría construirse una nueva instalación subterránea.
En Isfahán también se observa la colocación de un techo sobre una estructura de funciones desconocidas. Al mismo tiempo, túneles cercanos han sido rellenados o fortificados como medida defensiva. Investigadores como Sarah Burkhard y Sean O’Connor sostienen que esos movimientos buscan ocultar la recuperación de materiales más que reparar daños.
Paralelamente, Irán reconstruye su programa de misiles balísticos, incluyendo el sitio militar de Parchin, al sureste de Teherán. En el área denominada “Taleghan 2”, destruida por Israel en 2024, nuevas fotos revelan obras para reforzar estructuras e instalar un contenedor de pruebas de alto poder explosivo. Lewis Smart, analista de Janes, indicó que los trabajos avanzan con rapidez y apuntan a aumentar la resistencia de la instalación ante futuros ataques.




