JERUSALÉN — Lo que parecía una simple sesión fotográfica del primer ministro Benjamín Netanyahu junto a su esposa, Sara, terminó abriendo un debate en Israel sobre ética y transparencia en la comunicación oficial. Las imágenes, tomadas durante una ceremonia de Janucá en el Muro de las Lamentaciones junto al embajador de Estados Unidos Mike Huckabee, mostraban a una impecable Sara Netanyahu: piel sin poros, ojos definidos y un peinado perfecto. Funcionarios admitieron que las fotos fueron retocadas antes de su difusión.
El polémico detalle no reside en el uso del retoque digital —común en redes sociales— sino en que las imágenes fueron difundidas por organismos oficiales del gobierno, lo que, según críticos, distorsiona la realidad y amenaza la integridad de los archivos estatales. “Todas las imágenes del archivo israelí reflejan la realidad tal como fue capturada desde la creación del Estado. Si se incluyen estas fotos, se infectará la base de datos con una realidad virtual que nunca existió”, advirtió el periodista Shabi Gatenio, quien reveló el caso en el sitio The Seventh Eye.
Tras conocerse la manipulación, el gobierno comenzó a acreditar oficialmente a Sara Netanyahu en los comunicados donde aparezcan fotos modificadas. Aun así, no está claro si las imágenes editadas formarán parte del archivo estatal. La portavoz de Netanyahu no respondió a solicitudes de comentario.
Nitzan Chen, director de la Oficina de Prensa del Gobierno, aseguró que las fotos del primer ministro “nunca se manipulan” y que ninguna imagen retocada será incorporada a los registros oficiales. Sin embargo, expertos forenses como Hany Farid, de la Universidad de California en Berkeley, confirmaron que varias fotografías recientes de la esposa del dirigente fueron suavizadas para eliminar arrugas y aclarar su rostro.
El asunto ha generado un debate más amplio sobre la manipulación visual en la comunicación política. Algunos medios como el Times of Israel anunciaron que dejarán de publicar imágenes oficiales que parezcan alteradas. La agencia Associated Press mantiene una política de no difundir fotos retocadas digitalmente.
Aunque Chen insiste en que el primer ministro no es editado, la cuenta oficial de Instagram de Netanyahu muestra contenido sospechoso de haber sido creado o alterado mediante inteligencia artificial, incluyendo una imagen con Donald y Melania Trump en Washington, donde aparecen fuegos artificiales y banderas añadidas artificialmente. Expertos sostienen que estos elementos fueron generados por IA.
Tehilla Shwartz Altshuler, del Instituto de Democracia de Israel, consideró el fenómeno parte del “manual populista”, comparando la estrategia mediática de Netanyahu con la de Trump. “Busca proyectar a Netanyahu como un superhéroe y a su esposa como una supermodelo, incluso a costa de la realidad”, señaló.
El debate sobre la manipulación de imágenes oficiales reabre una pregunta de fondo: cómo preservar la veracidad de los registros históricos en una era dominada por la tecnología digital. “La cuestión de archivar la verdad será uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo”, concluyó Altshuler.




