Sao Paulo — El senador brasileño Flávio Bolsonaro viajó a Washington para reforzar los vínculos de su familia con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y reanimar su debilitada campaña presidencial, afectada por revelaciones sobre millonarios pagos de un banquero acusado de fraude.
El político solicitó al Senado brasileño un permiso de tres días para permanecer en Estados Unidos, donde sostuvo una reunión privada con Trump, según confirmó un funcionario de la Casa Blanca bajo condición de anonimato. El encuentro no figuró en la agenda pública del presidente estadounidense.
Flávio enfrenta fuertes cuestionamientos desde que The Intercept divulgó mensajes de una investigación federal que muestran que recibió alrededor de 12 millones de dólares de Daniel Vorcaro, expropietario del clausurado Banco Master. Vorcaro está acusado de defraudar más de 2,300 millones de dólares a clientes mediante inversiones irregulares. El senador ha negado las acusaciones y asegura que el dinero se destinó a la producción de una película sobre la vida de su padre, Jair Bolsonaro.
Durante su visita, Flávio compartió fotos junto a Trump, su hermano Eduardo Bolsonaro y el influencer Paulo Figueiredo. En una conferencia de prensa, declaró que pidió a Estados Unidos clasificar al Primer Comando de la Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas, en contraposición a la postura del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien considera tal medida una injerencia.
“Mientras que Lula vino a la Casa Blanca a cabildear por los narcotraficantes, yo vine a hacer lo contrario”, afirmó el senador en Washington.
Tras la filtración de los pagos, opositores y aliados del propio Bolsonaro han expresado preocupación. “Cualquiera que se acerque a un banquero criminal da una mala señal”, declaró el exgobernador de Minas Gerais, Romeu Zema. Mientras tanto, la campaña intenta recomponerse y definir una fórmula presidencial, buscando alianzas que fortalezcan su posición electoral.
Algunos sectores del bolsonarismo sugieren que Michelle Bolsonaro, quien vive con el presidente en Brasilia mientras él cumple arresto domiciliario por su condena por intento de golpe de Estado, podría ser una alternativa más viable. “Michelle haría que muchos votantes regresaran. Tiene un buen nombre”, opinó el legislador Ricardo Salles.
Desde el Congreso, el senador Marcos Rogério, uno de los principales aliados de Flávio, defendió que las explicaciones ofrecidas son suficientes y aseguró que “esto no impedirá en absoluto su candidatura”. Analistas como Lula Guimarães consideran que, aunque las investigaciones podrían reducir su apoyo, es probable que el impacto electoral sea limitado conforme avance la campaña.




