El superintendente de la Policía, Joseph González, aseguró que hay avances en la investigación del tiroteo que provocó la muerte de un puertorriqueño residente en Filadelfia y dejó herida a su prometida. Los hechos ocurrieron a principios de enero en Santurce.
González informó que conversó directamente con la sobreviviente, Kelly Crispy, quien ha cuestionado públicamente la respuesta de las autoridades ante el asesinato de su prometido, Omar Padilla Vélez. Según indicó, le explicó detalles de los pasos investigativos que no puede divulgar y le confirmó que el caso cuenta con apoyo de agencias federales.
El superintendente señaló que también le recalcó la importancia de la disponibilidad de Crispy para testificar y aportar cualquier información adicional que ayude a esclarecer el crimen. “Estamos recibiendo apoyo de las agencias federales y, en su momento, se va a poder compartir más información”, expresó.
Como parte de la pesquisa, González explicó que se han realizado varias intervenciones en el área donde ocurrió el tiroteo, identificada como un punto de drogas. Indicó que se han ocupado armas, se han efectuado arrestos y se ha ejercido presión sobre organizaciones que operan en la zona, todo como parte de la estrategia investigativa. El Negociado de Drogas Metro también impactó el área y la evidencia ocupada está bajo análisis.
“Entendemos la frustración de alguien que pierde un ser querido de esa forma, pero tenemos esa línea abierta de comunicación”, sostuvo el superintendente, al tiempo que defendió que la investigación se haga de manera correcta para que los responsables enfrenten la justicia.
Los hechos fueron reportados el 3 de enero, cuando la pareja viajaba en un automóvil y, siguiendo direcciones de un GPS, entró a una calle de la barriada Figueroa, en Santurce, donde supuestamente opera un punto de drogas y fueron atacados a tiros.
En entrevistas en medios, Kelly Crispy ha denunciado la falta de respuestas iniciales. En TeleOnce relató que logró ver entre 12 a 15 hombres, algunos con máscaras, y que incluso pudo hablar con uno de ellos y ofrecer a la Policía una descripción física: un hombre de unos 40 años, trigueño, con nariz pronunciada y quijada cuadrada.
Crispy también cuestionó que no se le permitiera dar una declaración inmediata y que las autoridades tardaran varios días en investigar la escena. No obstante, afirmó que ahora percibe más recursos asignados al caso. “Me siento más esperanzada ahora que hace días”, expresó, aunque reconoció su decepción por el manejo inicial.
Finalmente, agradeció el apoyo recibido tanto en Puerto Rico como en los estados y afirmó que el acto violento no representa a la isla ni a su gente.




