Santo Domingo — Familiares de las víctimas del colapso del techo de la discoteca Jet Set, ocurrido el 8 de abril de 2025, volvieron a exigir justicia este lunes, coincidiendo con el inicio del juicio preliminar contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del establecimiento donde murieron 236 personas y más de 180 resultaron heridas.
“Nosotros como padres estamos sedientos de justicia y queremos que se haga justicia”, expresó Wilton Tejeda, quien perdió a su hija de 26 años, médica, que acudió al lugar junto a cuatro amigos que también fallecieron. Tejeda señaló que la tragedia no fue un hecho fortuito, ya que los dueños “tenían conocimiento de las debilidades que existían en ese local, que antes era un cine y lo modificaron sin profesionales”.
Otro de los deudos calificó de “criminales” a los propietarios. El Ministerio Público los acusa de homicidio involuntario y de causar golpes y heridas involuntarias. Carmen Carela, tía de una víctima, exigió “cien años de cárcel, que los tranquen y boten la llave”.
Antonio y Maribel Espaillat fueron detenidos en junio pasado, aunque posteriormente fueron liberados bajo condición. La investigación sostiene que Jet Set operó por años con grave negligencia estructural, poniendo en riesgo a clientes y empleados.
El derrumbe ocurrió mientras cientos de personas disfrutaban de una presentación del merenguero dominicano Rubby Pérez, quien falleció junto a uno de sus músicos. Entre las víctimas también se encontraban el exlanzador de Grandes Ligas Octavio Dotel, el diseñador Martín Polanco y un hijo del expresidente del Senado y ministro de Obras Públicas Eduardo Estrella.
Entre los fallecidos se contaron además 18 venezolanos, tres hispano-dominicanos, dos franceses, un haitiano, una colombiana, una costarricense, un italiano y un keniano, según confirmaron las autoridades.




