Jason Collins, primer jugador abiertamente gay en la historia de la NBA y reconocido por su trabajo a favor de la inclusión, falleció tras una batalla de ocho meses contra un tumor cerebral agresivo, informó su familia el martes. Tenía 47 años.
Collins jugó 13 temporadas en la liga con seis franquicias distintas. En 2013 reveló públicamente su orientación sexual, lo que marcó un antes y después en el deporte profesional. Había sido diagnosticado con glioblastoma en etapa 4.
“Jason cambió vidas de maneras inesperadas y fue una inspiración para todos los que lo conocieron y para quienes lo admiraban desde lejos”, expresó su familia en un comunicado difundido por la NBA. También agradecieron las muestras de apoyo y el cuidado médico recibido durante su enfermedad.
La semana anterior a su muerte, Collins fue reconocido con el premio inaugural Bill Walton Global Champion Award durante la cumbre Green Sports Alliance Summit. Su hermano gemelo, Jarron Collins, también exjugador de la NBA, aceptó el galardón en su nombre y lo describió como “el hombre más valiente y fuerte” que conoció.
Durante su carrera, Collins promedió 3.6 puntos y 3.7 rebotes. Con los Nets de Nueva Jersey llegó a dos Finales de la NBA, y en la temporada 2004-05 registró sus mejores números.
“El impacto de Jason trascendió más allá del baloncesto, ayudando a hacer de la NBA, la WNBA y la comunidad deportiva espacios más inclusivos”, expresó el comisionado de la NBA, Adam Silver. “Será recordado por su liderazgo, profesionalismo y humanidad”, añadió, ofreciendo condolencias a su esposo Brunson y a su familia.
Collins hizo pública su orientación sexual en un artículo de Sports Illustrated publicado en abril de 2013. Su valentía fue celebrada por figuras como Kobe Bryant, el presidente Bill Clinton y otros líderes, incluido Joe Kennedy III, su antiguo compañero de habitación en Stanford.
Durante su carrera universitaria, Collins tuvo una efectividad de tiro superior al 60%, un récord que aún se mantiene en Stanford. Fue mención honorífica All-America de The Associated Press en 2001 y ese mismo año fue seleccionado en el puesto 18 del draft por los Rockets de Houston.
El exentrenador de Stanford, Mike Montgomery, lamentó su pérdida: “Jason fue una persona brillante, amable y competitiva. Su impacto en el programa fue enorme”.



