París – El juicio contra el exsenador francés Joël Guerriau, acusado de drogar a una diputada para intentar agredirla sexualmente, comenzó este lunes en el Tribunal Correccional de París. El caso vuelve a poner en el centro del debate la llamada “sumisión química”, una práctica mediante la cual se administran sustancias a una persona sin su conocimiento con fines delictivos.
Guerriau, del partido centroderecha Horizons, fue acusado por la diputada centrista del Modem, Sandrine Josso, de haberle ofrecido una bebida adulterada durante un encuentro en su domicilio el 14 de noviembre de 2023. Según la denuncia, Josso notó un sabor extraño en la copa de champán, tras lo cual comenzó a sentirse mareada y con palpitaciones. Alarmada por la actitud del entonces senador, abandonó apresuradamente la vivienda.
Presa del pánico, la diputada logró tomar un taxi hacia un hospital, donde exámenes de sangre revelaron una alta concentración de éxtasis (MDMA). Guerriau fue arrestado al día siguiente. Aunque negó haber actuado con intención, alegando que se trató de un “acto involuntario”, renunció a su escaño en octubre pasado.
El exsenador podría enfrentar hasta cinco años de prisión. Josso, quien desde entonces ha impulsado iniciativas legislativas contra la sumisión química, señaló que busca que este proceso tenga un carácter educativo. “Quiero que las víctimas en Francia dejen de ser invisibles y excluidas socialmente”, expresó en entrevistas a RTL y Franceinfo.
El término “sumisión química” no figura oficialmente en el Código Penal francés, pero desde 2018 la ley castiga con hasta cinco años de cárcel y multas de 75,000 euros la administración de sustancias sin consentimiento para cometer agresiones sexuales.
El caso también ha coincidido con la atención pública hacia otras denuncias de este tipo, como la de Gisèle Pelicot, víctima de su exesposo Dominique, quien la drogaba para facilitar violaciones por parte de desconocidos. A raíz de la conmoción que generó este caso y del activismo de Josso, el gobierno francés anunció nuevas medidas, entre ellas el reembolso de pruebas médicas para detectar drogas en posibles casos de sumisión química.
Desde el 1 de enero, estos exámenes se reembolsan durante un programa piloto de tres años en tres regiones: Isla de Francia, Altos de Francia y País del Loira. Además, la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento (ANSM) pidió a los laboratorios que modificaran el aspecto, sabor o aroma de los fármacos susceptibles de mal uso para ayudar a prevenir su empleo con fines delictivos.
Josso insistió en que la lucha contra la sumisión química “avanza lentamente” y reclamó una política de Estado “real y sincera” para combatir este tipo de violencia mediante la educación y la concientización.




