Corpus Christi, Texas — Un jurado en Texas absolvió este miércoles a Adrian Gonzales, exagente de la Policía Escolar de Uvalde, acusado de no haber cumplido con su deber de enfrentar al tirador durante los primeros minutos del ataque en la Escuela Primaria Robb, uno de los tiroteos escolares más mortales en la historia de Estados Unidos.
Tras más de siete horas de deliberación, el panel declaró inocente a Gonzales, de 52 años, quien enfrentaba más de dos docenas de cargos por abandono y puesta en peligro de menores. De haber sido hallado culpable, habría enfrentado hasta dos años de prisión.
En la sala del tribunal en Corpus Christi, el exagente contuvo las lágrimas y abrazó a sus abogados después del veredicto. “Gracias al jurado por considerar todas las pruebas”, dijo brevemente a los medios, evitando dirigir palabras a las familias de las víctimas.
La reacción entre los familiares fue de desconsuelo. Algunos lloraron en silencio, mientras Jesse Rizo, tío de Jackie Cazares —una de las 19 estudiantes asesinadas junto a dos maestras— expresó: “La fe está dañada, pero nunca se pierde”. Rizo manifestó su frustración por la absolución y pidió al estado continuar con el proceso contra el exjefe de la policía escolar, Pete Arredondo, el único otro agente acusado por la respuesta policial.
El juicio, que duró casi tres semanas, fue inusual por tratarse de un agente procesado por no evitar un crimen ni proteger vidas humanas. Los fiscales alegaron que Gonzales violó su entrenamiento al no detener al joven atacante antes de que ingresara a la escuela. “Si tienes el deber de actuar, no puedes quedarte de brazos cruzados mientras un niño está en peligro inminente”, argumentó el fiscal especial Bill Turner.
Durante la masacre, al menos 370 oficiales acudieron a la escuela, donde transcurrieron 77 minutos antes de que un equipo táctico enfrentara y abatiera al agresor. Gonzales fue acusado de 29 cargos, uno por cada menor muerto y diez más por los heridos.
Los abogados defensores insistieron en que el exagente llegó a una escena caótica y que nunca tuvo contacto visual con el tirador. “Era el último en la jerarquía. Pensaron que era una presa fácil”, declaró el abogado Nico LaHood. Según relató, los jurados mencionaron ‘lagunas’ en el caso y falta de pruebas contundentes.
Algunas familias realizaron largos viajes para presenciar el juicio. En una de las audiencias, la hermana de una maestra asesinada fue expulsada tras un arrebato de ira. El proceso se centró en los primeros instantes del ataque, aunque la fiscalía incluyó testimonios gráficos de sobrevivientes y padres.
Investigaciones estatales y federales sobre el tiroteo señalaron fallas en la formación, liderazgo y comunicación de la policía, además de cuestionar la demora en intervenir.
El abogado de Arredondo, Paul Looney, expresó que este veredicto podría motivar a la fiscalía a retirar los cargos contra su cliente. “Estas personas han sido vilipendiadas. No hicieron nada malo”, afirmó.
Los fiscales enfrentaron un alto estándar de prueba. Casos similares, como el del tiroteo de Parkland en 2018, donde también fue absuelto un agente acusado por inacción, muestran la dificultad de condenar a policías en estas circunstancias.
Esta historia fue traducida del inglés al español y revisada por un editor antes de su publicación.




