El octavo día del juicio contra Elvia Cabrera Rivera por el asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, comenzó con la exclusión de una jurado suplente tras revelarse que tenía un vínculo familiar con un agente que figura como testigo en el caso.
Durante la sesión en la sala 1 del Tribunal de Aibonito, el juez Luis S. Barreto Altieri convocó a las partes para discutir la controversia de forma privada, tras lo cual la transmisión electrónica del proceso fue interrumpida temporalmente.
Una funcionaria alterna informó que la jurado suplente le había notificado ser familiar del agente Gerardo Berríos Padilla, testigo clave del Ministerio Público. Aunque la jurado afirmó que su relación con el agente no afectaría su imparcialidad, el juez decidió excusarla para garantizar la pureza del proceso y los derechos de la acusada.
“En aras de la pureza de los procesos, este tribunal la va a excusar. Es algo que no debe pasar”, expresó Barreto Altieri. Tanto la defensa como la Fiscalía indicaron no tener reparos con la decisión.
Acto seguido, el jurado y el agente Berríos Padilla ingresaron a la sala para continuar con la jornada. El agente, adscrito al Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Aibonito, relató bajo juramento las gestiones realizadas durante la pesquisa del asesinato ocurrido en agosto de 2025 en el desvío Roberto Colón, de ese municipio.
Durante su testimonio, la fiscal Silda Barreto Rubio le preguntó sobre los allanamientos efectuados en la residencia de la acusada, donde ocuparon evidencia relevante para el caso. También confirmó que la ropa entregada por Anthonieska Avilés Cabrera —hija de Cabrera Rivera y coacusada— no coincidía con la que esta portaba en los videos de seguridad recopilados.
El juez determinó además “no ha lugar” a una objeción de la defensa respecto a la presentación de documentos sobre una cuchilla ocupada durante la investigación, pese a que la abogada Mayra López Mulero sostuvo que no se trataba del arma homicida.
Cabrera Rivera y su hija enfrentan dos cargos de asesinato en primer grado y violaciones a la Ley de Armas. La madre, recluida en una institución correccional, se declaró no culpable. Su hija enfrenta un juicio por separado, que podría culminar el 23 de junio.
Según la teoría del Ministerio Público, ambas actuaron en “concierto y común acuerdo” para dar muerte a Pratts Rosario. La fiscal Myriam Nieves Vera sostuvo que Cabrera Rivera entregó a su hija un arma blanca con la que esta apuñaló a la víctima unas once veces.
Los hechos ocurrieron la noche del 10 de agosto de 2025 durante una actividad multitudinaria en el desvío Roberto Colón. Testigos señalaron que Pratts Rosario intervino para defender a su hermana y fue mortalmente herida en el corazón. Fue trasladada al hospital Menonita de Aibonito, donde murió a las 12:35 a.m. del 11 de agosto, a un día de cumplir 17 años. Otro joven también resultó herido, aunque sobrevivió y testifica en el juicio.
El proceso judicial continúa con intensos interrogatorios y debates entre la Fiscalía y la defensa sobre la admisibilidad de la evidencia y la validez de la investigación.



