Exagentes del FBI demandan para recuperar sus empleos tras arrodillarse en protesta

Doce exagentes del FBI en Washington alegan que fueron despedidos injustamente por arrodillarse durante una protesta en 2020.
Afirman que su acción fue táctica, no política

Washington – Doce exagentes del FBI despedidos tras arrodillarse durante una protesta por la justicia racial en 2020 en Washington presentaron una demanda para recuperar sus puestos de trabajo. Afirman que su acción buscaba calmar una situación tensa y no fue un gesto político.

Según el documento, los despidos en septiembre fueron ordenados por el director Kash Patel, supuestamente porque se percibía que los agentes no estaban políticamente alineados con el presidente Donald Trump. Los demandantes sostienen que su decisión de arrodillarse el 4 de junio de 2020, pocos días después de la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, fue malinterpretada.

La demanda explica que los agentes habían sido enviados a patrullar la capital durante los disturbios civiles que siguieron al caso de Floyd. Sin equipo de protección ni entrenamiento en control de multitudes, decidieron arrodillarse para reducir la tensión. Sostienen que la táctica funcionó: la multitud se dispersó sin incidentes y, según el documento, “salvaron vidas estadounidenses” ese día.

“Los demandantes estaban cumpliendo con su deber, usando tácticas de desescalada para evitar un enfrentamiento potencialmente mortal entre agentes y ciudadanos”, se lee en la demanda, que compara la situación con la masacre de Boston de 1770. El FBI declinó comentar sobre el caso.

El recurso legal, presentado ante un tribunal federal en Washington, constituye uno de varios retos judiciales tras una “purga” de personal en el FBI bajo la dirección de Patel, quien ha reorganizado la agencia removiendo tanto a supervisores como a agentes de línea. Otros empleados despedidos habrían sido vinculados con investigaciones sobre Trump o habrían exhibido símbolos como una bandera LGBTQ+ en su lugar de trabajo.

De acuerdo con el documento, una investigación interna inicial había determinado que los agentes no actuaron por motivos políticos y no debían ser sancionados, hallazgo que también respaldó el inspector general del Departamento de Justicia. Sin embargo, cuando Patel asumió el cargo en febrero, el FBI cambió de postura.

En la primavera pasada, varios agentes fueron removidos de sus posiciones de supervisión y sometidos a nuevas indagaciones. Aunque el proceso seguía abierto, en septiembre recibieron cartas de despido por “conducta no profesional y falta de imparcialidad en el desempeño de sus funciones”.

Los demandantes sostienen que sus despidos corresponden a una represalia partidista contra empleados percibidos como contrarios al presidente Trump. Afirman que actuaron por razones tácticas, no políticas, y que arrodillarse fue el medio más adecuado para evitar la violencia y mantener el orden público.

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