Una barcaza encalló el lunes en la orilla del rompeolas frente al Castillo San Felipe del Morro, en la entrada de la bahía de San Juan.
El presidente de la compañía Harbor Bunkering, Alfredo Santaella, dueño de la embarcación, informó que el incidente ocurrió luego de que se rompiera el cable del remolque. “El cable se rompió cuando estaba entrando (a la bahía). Al romperse, se la llevó el mar contra las piedras frente al Morro”, explicó en entrevista con El Nuevo Día.
Santaella indicó que, aunque la barcaza es utilizada para el transporte de combustible diésel, al momento del accidente estaba vacía. “No hay riesgo ambiental. El daño es más bien al equipo. Ahora, a trabajar para removerlo”, sostuvo.
Sin embargo, el portavoz de prensa de la Guardia Costera, Ricardo Castrodad, aclaró que dentro de la barcaza había menos de 1,000 galones de diésel en el compartimiento de la carga. Añadió que había otro tanque en la parte superior que se utiliza para suplir las bombas del barco al descargar la embarcación.
El Departamento de Recursos Naturales (DRNA) confirmó la existencia de ese tanque. El secretario del DRNA, Waldemar Quiles, señaló que “existe un tanque de combustible para uso interno de 500 galones que puede haberse perforado, provocando un derrame”. Castrodad indicó que aún es difícil evaluar si hubo derrame y reiteró que las escotillas del navío fueron cerradas y que las autoridades se mantienen vigilantes.
La Guardia Costera maneja la coordinación del incidente, mientras empresas privadas trabajan la logística para remover la barcaza, que permanecía en el área durante la noche del lunes.
El director de Manejo de Emergencias del Municipio de San Juan, Carlos Acevedo, informó que en la barcaza viajaban dos operadores y que no hubo personas heridas. Detalló que el plan consiste en aprovechar las condiciones del tiempo para colocar remolcadores en ambos extremos, realizar anclajes y halar la barcaza cuando la marea suba con las olas para sacarla de las rocas. Indicó que el fuerte oleaje facilita el proceso, aunque se trata de un trabajo complicado y lento que requiere precisión.
Más temprano, el Servicio Nacional de Meteorología en San Juan advirtió sobre condiciones marítimas peligrosas, con resacas y olas rompientes de hasta 15 pies de altura.




