Ocho países europeos criticaron duramente la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de imponer un arancel del 10% a naciones que se oponen a sus planes sobre Groenlandia. En una declaración conjunta, advirtieron que la medida “socava las relaciones transatlánticas y plantea el riesgo de una peligrosa espiral descendente”.
La respuesta provino de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Holanda y Finlandia, quienes recalcaron que los soldados enviados a Groenlandia participan en el ejercicio militar “Resistencia Ártica” y “no representan ninguna amenaza para nadie”. El anuncio de Trump, hecho el sábado, fue visto como una maniobra para presionar negociaciones sobre la soberanía del territorio semiautónomo danés.
El ministro danés de Relaciones Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, aseguró que el diálogo con Washington continuará “a menos que Estados Unidos decida lo contrario”. Por su parte, su homólogo noruego, Espen Barth Eide, calificó de “inaceptables” las amenazas arancelarias entre aliados cercanos.
Tras una reunión de emergencia en Bruselas, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que los líderes de la UE coincidieron en que esos aranceles son “incompatibles con el acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos”. Costa advirtió que el bloque está dispuesto a “defenderse de cualquier forma de coerción”.
Kaja Kallas, jefa de política exterior de la Unión Europea, alertó que las tensiones entre Washington y Europa podrían beneficiar a China y Rusia. “Si la seguridad de Groenlandia está en riesgo, podemos abordarlo dentro de la OTAN”, señaló.
Rasmus Søndergaard, del Instituto Danés de Estudios Internacionales, explicó que este tipo de amenaza “no tiene precedentes” y constituye un giro en la diplomacia transatlántica. “En algún momento hay que empezar a resistir”, dijo.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, indicó que habló con Trump y que retomarán el tema en Davos. En Londres, el primer ministro Keir Starmer le expresó que “aplicar aranceles a aliados que buscan proteger la seguridad colectiva es un error”.
En Estados Unidos también hubo críticas. El senador demócrata Mark Kelly alertó que los aranceles harían que los ciudadanos “paguen más por obtener un territorio que no necesitamos”. El exvicepresidente Mike Pence indicó que apoya la idea de que EE. UU. posea Groenlandia, pero no mediante amenazas, y advirtió que la postura de Trump amenaza con “fracturar” los vínculos con la OTAN.
Incluso aliados cercanos del líder republicano en Europa se distanciaron. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, consideró los aranceles “un error”, mientras que Jordan Bardella, líder de Agrupación Nacional en Francia, los calificó como “chantaje comercial”. En el Reino Unido, partidos de diversas corrientes coincidieron en reprobar la medida.
Las tensiones alcanzaron un tono inusual cuando, durante un juego de la NBA en Londres, un espectador interrumpió el himno estadounidense gritando: “¡Dejen a Groenlandia en paz!”, provocando risas y aplausos entre la multitud.




