Mientras la apatía política crece en las calles y muchos ciudadanos evitan pronunciarse sobre las disputas en la cúpula del Partido Nuevo Progresista (PNP), varios estadistas consultados este martes coincidieron en que los “dimes y diretes” entre la gobernadora Jenniffer González y el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, pueden tener un efecto negativo en el panorama electoral.
Las expresiones entre ambos líderes, que reflejan divisiones dentro del partido, generan preocupación entre los seguidores de la colectividad, quienes advierten que el conflicto podría minar la confianza del electorado estadista de cara a los comicios de 2028. Los consultados hicieron un llamado a que González y Rivera Schatz busquen reconciliar sus diferencias para fortalecer la unidad partidista y recuperar el entusiasmo de sus bases.
La situación, según apuntan algunos observadores políticos, ocurre en un momento en que la desafección ciudadana hacia la política es notoria, y donde el desgaste interno puede representar un reto adicional para el PNP en su aspiración de mantener la gobernanza de la isla.




