Leópolis, Ucrania — A medida que la invasión rusa entra en su mes 52, las escuelas secundarias de Ucrania han comenzado a incorporar entrenamiento militar práctico en sus programas. Instructores con experiencia en combate enseñan a los adolescentes habilidades básicas de defensa, supervivencia y primeros auxilios de campaña.
Más de 13,000 estudiantes de entre 15 y 17 años asisten a clases en más de una docena de centros creados por las autoridades locales en Leópolis. Este modelo del oeste del país se replica ahora en otras regiones como parte de un esfuerzo estatal por preparar a una generación que podría enfrentar años de conflicto.
“Nosotros no pretendemos convertirlos en soldados”, explica Serguí Romanchuk, director de uno de los Centros de Educación Nacional y Patriótica. El instructor, que fue zapador en la Guardia Nacional de Ucrania, dice que el objetivo es eliminar el miedo a las armas y fortalecer la confianza y el trabajo en equipo.
Los estudiantes pasan un día completo al mes recibiendo formación práctica: manejo de réplicas de armas, tácticas básicas, control de drones y medicina de emergencia. Una vez al año participan en campamentos que simulan condiciones de combate reales. “Queremos que toquen, huelan y aprendan haciendo, porque algunas lecciones solo se asimilan con experiencia directa”, añade Romanchuk.
El enfoque ha elevado la motivación de los alumnos. “Alrededor del 80% entiende que hay una guerra y que la preparación es necesaria. Lo hacen muy bien”, dice Yaroslav, otro instructor. Mijailo, un veterano de la invasión de 2022, comenta que hubiera querido recibir ese tipo de adiestramiento cuando era joven.
Bajo su guía, Vitali, de 16 años, monta una réplica de fusil y practica puntería con calma: “Es mejor estar preparado ahora que empezar desde cero después”, asegura. Según la ley, los hombres no están obligados a unirse al ejército hasta los 25 años.
Los jóvenes también valoran las destrezas adquiridas por razones de supervivencia. “Los ataques aéreos pueden ocurrir en cualquier momento. Debemos saber cómo ayudar a los heridos”, dice Lev, de 17 años, mientras practica primeros auxilios tras una alarma de misiles. Inspirado por su interés en drones, planea estudiar ingeniería aplicada a esa tecnología.
Algunos estudiantes, como Oksana, de 16 años, han avanzado a programas de entrenamiento civil ofrecidos por el ejército. “La situación es impredecible. Si un día debemos luchar, ya tendremos conocimientos”, contó a EFE. Su instructor, Oleg, quien combatió en Donetsk, afirma que el ejército moderno ofrece más oportunidades técnicas y espera que los jóvenes nunca tengan que vivir la guerra directamente. “La guerra tiene poco de romántico. Pero si llega el momento, todo dependerá de su preparación”, concluye.




