Cuando ocurre una emergencia veterinaria, cada minuto cuenta para determinar si un animal podrá sobrevivir. Factores como la distancia hasta la clínica más cercana, la hora del incidente y la gravedad del caso son determinantes al momento de decidir cómo proceder para salvar la vida de una mascota. En Puerto Rico, la escasez de clínicas que atienden emergencias veterinarias agrava la situación y obliga a muchos dueños a recorrer largas distancias en busca de atención inmediata.
La falta de personal veterinario disponible durante la noche o en fines de semana también complica los escenarios de urgencia. Esta realidad ha generado preocupación en organizaciones de protección animal, que insisten en la necesidad de contar con más servicios de emergencia en distintas regiones del país. Mientras tanto, dueños de mascotas enfrentan una carrera contra el reloj cuando la salud de sus animales está en juego.




