Encuestas revelan caída en la confianza hacia el Departamento de Salud bajo Kennedy

Los cambios de Robert F. Kennedy Jr. en política sanitaria provocan menor confianza en las agencias de salud pública, según nuevas encuestas.
La confianza en esa agencia se desplomo durante la pandemia de COVID-19

A un año de haber asumido la dirección del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS), Robert F. Kennedy Jr. asegura que sus reformas buscan devolver la confianza a las agencias de salud pública. Sin embargo, encuestas recientes muestran que la percepción ciudadana va en sentido contrario: la confianza se ha deteriorado.

Kennedy, reconocido por su liderazgo dentro del movimiento antivacunas, ha reducido las directrices de inmunización, despedido a asesores científicos y modificado la política de vacunación infantil. Estas medidas lo enfrentan con los principales gremios médicos, que lo acusan de ignorar la evidencia científica y de promover desinformación con graves consecuencias para la salud pública.

Según Kathleen Hall Jamieson, directora del Annenberg Public Policy Center de la Universidad de Pennsylvania, antes de la pandemia de COVID-19 existía una confianza transversal en las agencias sanitarias. Ahora, dijo, “ya no se puede acudir con confianza a los sitios web federales y saberlo”. Desde el HHS, el portavoz Andrew Nixon atribuyó la desconfianza a la administración anterior y defendió que la misión de Kennedy es “restablecer la transparencia, el rigor científico y la rendición de cuentas”.

Históricamente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) gozaban de una valoración positiva superior al 60% en encuestas de Gallup. Esa cifra cayó abruptamente durante la pandemia y, pese a cierta estabilidad en años recientes, sigue en retroceso: apenas un 31% de los estadounidenses considera ahora que los CDC hacen un buen trabajo.

Entre los cambios más polémicos figuran la eliminación de la recomendación de vacunar contra el COVID-19 a niños sanos y embarazadas, y la orden de abandonar la postura científica de que las vacunas no causan autismo. También se redujo el número de vacunas infantiles recomendadas. Grupos como la Academia Estadounidense de Pediatría y más de 200 organizaciones sanitarias solicitaron al Congreso investigar estas decisiones.

La doctora Megan Ranney, decana de la Escuela de Salud Pública de Yale, advirtió que el aumento de la desconfianza genera confusión y puede estar vinculado al resurgimiento de enfermedades antes controladas, como el sarampión o la tos ferina. Un estudio de Annenberg reveló además que el apoyo público a la vacuna triple vírica cayó del 90% en noviembre de 2024 al 82% en agosto de 2025.

En datos recientes de KFF, solo el 47% de los estadounidenses dice confiar “mucho” o “bastante” en los CDC, una caída de 10 puntos porcentuales en dos años. Incluso dentro del movimiento MAHA (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser saludable), la confianza en instituciones como los CDC y la FDA es minoritaria.

Consultado por The Katie Miller Podcast, Kennedy sostuvo que su gestión promueve la independencia personal: “Esa idea de que deberías confiar en los expertos… una buena madre no hace eso”, afirmó.

El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press elaboró el informe original, con la periodista Amelia Thomson DeVeaux contribuyendo desde Washington.

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