El hospital regional de Sion, en el corazón de los Alpes suizos, acostumbrado a atender accidentes de esquí, se convirtió en el primer refugio para decenas de víctimas del incendio que arrasó el bar Le Constellation en Crans-Montana durante las celebraciones de Año Nuevo.
Eric Bonvin, director general del hospital, relató que la magnitud del suceso sobrepasó toda experiencia previa. “Fue una avalancha de jóvenes quemados. Quienes resultaron con heridas graves enfrentarán meses de tratamiento, pero confiamos en que su juventud los ayude a recuperarse”, dijo a The Associated Press.
La mayoría de los heridos eran adolescentes y adultos jóvenes, de unos 20 años en promedio. Muchos fueron socorridos por compañeros que también resultaron lesionados. El hospital, ubicado a seis millas del lugar del siniestro, operó a máxima capacidad. “Las quemaduras no siempre son visibles. Las terminaciones nerviosas pueden estar afectadas y la persona entra en shock; cada minuto cuenta”, explicó Bonvin.
Decenas de trabajadores de la salud acudieron fuera de turno para colaborar. “Incluso quienes estaban de vacaciones o en alguna salida nocturna regresaron al hospital. Funcionó muy bien”, añadió. Aunque el hospital no tiene una unidad especializada en quemaduras, se habilitaron todas las salas quirúrgicas y las áreas de cuidados intensivos.
Bonvin confirmó que 55 personas con heridas graves fueron trasladadas de urgencia en medios médicos. Otras llegaron por su cuenta o con ayuda de familiares. Para el viernes, la mayoría había sido transferida a otros centros o dada de alta.
El impacto en el personal fue profundo. “Muchos se preguntaban si entre los heridos podía haber alguien conocido. Fue muy duro ver llegar a tantos jóvenes quemados”, expresó Bonvin.
A pesar del panorama, el director médico sostuvo que hay esperanza: “El camino será largo y arduo, pero son jóvenes, y eso les da fuerza para salir adelante”.




