Decenas de millones de dólares están en juego mientras el Príncipe Harry, Duque de Sussex, regresa a los tribunales para la tercera y última etapa de su cruzada legal contra los tabloides británicos. Junto a celebridades como Elton John, Elizabeth Hurley y Sadie Frost, Harry acusa al editor del Daily Mail, Associated Newspapers Ltd., de violar su privacidad mediante la instalación de micrófonos, la obtención de registros privados y la escucha de sus llamadas telefónicas. La empresa ha negado las acusaciones y las ha tildado de absurdas.
El abogado David Sherborne argumentó que existía una cultura dentro de la compañía dedicada por décadas a obtener información ilegal “que destrozó las vidas de tantos”. Añadió que la destrucción de documentos y los desmentidos de la compañía impidieron que los afectados conocieran el alcance de las prácticas. El juicio, previsto para durar nueve semanas en el Tribunal Superior de Londres, marcará la segunda vez que Harry testifica, luego de convertirse en 2023 en el primer miembro de alto rango de la familia real en hacerlo en más de un siglo.
El caso se enmarca en los escándalos de pirateo telefónico que sacudieron al periodismo británico. En 2023, Harry obtuvo una sentencia favorable contra el Daily Mirror por “pirateo telefónico generalizado y habitual”. Ese mismo año, un tabloide propiedad de Rupert Murdoch ofreció disculpas y acordó pagar una indemnización. Para Harry, esta batalla tiene un componente personal: responsabiliza a la prensa por la muerte de su madre, la princesa Diana, y por la presión mediática que llevó a él y a su esposa, Meghan, a abandonar la vida real y mudarse a Estados Unidos en 2020.
El juicio ocurre mientras Harry intenta recomponer la relación con su familia. Aunque se reunió con su padre, el Rey Carlos III, en una visita anterior, no se anticipa un nuevo encuentro esta vez, ya que el monarca se encuentra en Escocia.
La demanda fue presentada en 2022 y ha tenido varios fallos previos. El juez Matthew Nicklin determinó que el caso tiene “posibilidades reales de prosperar”, aunque también limitó el uso de ciertos documentos confidenciales. No obstante, los abogados de Harry lograron posteriormente el permiso oficial para utilizarlos.
En medio del proceso, surgen contradicciones: el investigador privado Gavin Burrows, inicialmente testigo clave, firmó una nueva declaración negando haber realizado trabajos ilegales para la editorial. No está claro qué efecto tendrá este cambio en el veredicto final.
El juicio representa la culminación de un largo enfrentamiento entre la prensa y uno de los miembros más mediáticos de la realeza británica, decidido a reformar los medios que, según él, arruinaron vidas, incluida la suya.




