Beirut – El papa León XIV rezó el martes en el lugar donde ocurrió la devastadora explosión del puerto de Beirut en 2020 y pidió que se haga justicia para las 218 víctimas de la tragedia. En el último día de su visita al Líbano, el pontífice ofreció palabras de consuelo a familias que aún buscan respuestas cinco años después.
Durante la ceremonia, los familiares mostraron fotografías de sus seres queridos mientras el Papa oraba en silencio ante un monumento erigido en memoria de los fallecidos. Luego, los saludó uno a uno, tomándoles de la mano. El acto tuvo lugar junto a los restos del último silo de grano aún en pie, símbolo del desastre que destruyó gran parte del puerto y causó pérdidas multimillonarias por la detonación de cientos de toneladas de nitrato de amonio.
Cecile Roukoz, cuyo hermano Joseph murió en la explosión, expresó que la presencia de León XIV envió “el mensaje claro de que la explosión fue un crimen” y urgió al país a poner fin a la impunidad. Ningún funcionario ha sido condenado tras una investigación plagada de obstáculos judiciales, lo que mantiene viva la indignación ciudadana.
En su homilía dominical, durante una misa a la que asistieron unas 150,000 personas en el paseo marítimo de Beirut, el Papa pidió al pueblo libanés no rendirse ante la desesperanza. “Despojémonos de la armadura de nuestras divisiones étnicas y políticas”, dijo, exhortando a construir un Líbano unido donde prevalezcan la justicia y la paz.
Más temprano, el pontífice visitó el hospital De La Croix, dedicado a pacientes con problemas mentales. Allí fue recibido entre muestras de cariño y por la madre superiora Marie Makhlouf, quien destacó que la institución atiende “a las almas olvidadas”. León XIV recordó que una sociedad no puede avanzar ignorando a los más vulnerables.
El viaje de tres días del papa León XIV fue recibido con entusiasmo, especialmente porque el papa Francisco había intentado visitar el país sin éxito. “Para el Líbano significa mucho”, expresó la peregrina Maggie Claudine. “Queremos vivir en paz”.
Mireille Khoury, que perdió a su hijo Elias, de 15 años, al otro lado del puerto, insistió en que el país no podrá sanar sin justicia. “Nuestros hijos fueron asesinados en sus casas porque alguien almacenó nitrato en el puerto principal”, dijo.
Las familias de las víctimas siguen reuniéndose cada mes para exigir que se esclarezcan las responsabilidades. También se oponen a la demolición de los silos, exigiendo que se preserven como memorial y posible evidencia judicial. Aunque el puerto ha retomado gran parte de sus operaciones, su reconstrucción aún está incompleta.
León XIV cerró su visita con un llamado simbólico: “¡Líbano, levántate! Sé un hogar de justicia y fraternidad, un signo profético de paz para todo el Levante”.




