En medio del incremento de redadas migratorias en Estados Unidos, las imágenes de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con el rostro cubierto mediante pasamontañas o mascarillas tácticas se han vuelto comunes. La práctica ha despertado inquietud entre la ciudadanía, especialmente tras casos como el del 24 de enero en Minneapolis, donde Alex Pretti, un enfermero de 37 años, fue abatido por un agente de la Patrulla Fronteriza que llevaba el rostro cubierto.
Funcionarios de la administración de Donald Trump han defendido la medida como una acción de seguridad para proteger la identidad de los agentes ante lo que describen como un clima hostil. ICE informó haber registrado un aumento de 1,347% en agresiones y hasta 8,000% en amenazas de muerte contra su personal, asegurando que existen portales en internet que publican datos personales y ofrecen supuestas recompensas por sus cabezas.
El director del ICE, Todd M. Lyons, sostuvo que los agentes “se presentan a trabajar conscientes de los riesgos que enfrentan y aún así eligen servir”. En la misma línea, Rebecca González, agente especial a cargo de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Puerto Rico, explicó a El Nuevo Día que usar coberturas faciales responde a criterios de protección. “Se debe al número de ataques que estamos recibiendo, el que tienen un portal con una recompensa y publican las fotos de los agentes, la familia, hijos… Por eso, se tapan el rostro”, agregó.
La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, advirtió que procesarán judicialmente a quienes expongan a agentes de ICE, alegando que “estos criminales están tomando partido por carteles violentos y traficantes de personas”. Noem afirmó el 11 de julio de 2025 que algunos intentos de doxing han incluido direcciones y fotos personales.
Sin embargo, organizaciones de derechos civiles y abogados han criticado la medida, señalando que el anonimato impide identificar a los agentes y obstaculiza la rendición de cuentas. Human Rights Watch, en un comunicado del 18 de diciembre de 2025, advirtió que el ocultamiento agrava “la naturaleza abusiva y sin rendición de cuentas de la campaña de deportación masiva”. Belkis Wille, directora asociada de crisis y conflictos, insistió en que los agentes “deben ser identificables para que puedan responder por sus actos”.
El debate ocurre mientras la política migratoria de Trump retoma fuerza y los operativos federales se amplían a comunidades con poca presencia previa de ICE, incluso en Puerto Rico. En respuesta al clima nacional, California se convirtió en septiembre de 2025 en el primer estado que prohíbe el uso de cubiertas faciales a agentes del orden durante sus funciones oficiales, tras una ley firmada por el gobernador Gavin Newsom. “El impacto de estas políticas es aterrador… personas desaparecen sin derechos, sin debido proceso”, dijo Newsom al firmar la medida.
El contraste entre la práctica federal y la posición de algunos estados evidencia una división cada vez más profunda entre seguridad y transparencia en la aplicación de las leyes migratorias.




