En octubre de 2011, la bailarina Yexeira Torres Pacheco, de 23 años, desapareció sin dejar rastro. No hubo cuerpo ni evidencia directa del crimen, lo que convirtió el caso en uno de los más complejos y notorios en Puerto Rico.
Las autoridades enjuiciaron al exnovio de la joven fajardeña, el expolicía Roberto Quiñones Rivera, quien fue hallado convicto y hoy cumple sentencia en una institución correccional del país. La investigación se sostuvo, principalmente, en la ciencia forense.
La científica forense del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), Carmen A. Tirado Neris, entonces gerente científica de ADN, analizó 57 piezas de evidencia y declaró como perito. En varias piezas detectó sangre humana perteneciente a una mujer con un 99.9% de probabilidad de ser hija biológica de Iris Pacheco y Víctor Torres Santiago, padres de Yexeira.
Ante la ausencia del cuerpo, el ICF utilizó la llamada “prueba de paternidad en reversa”, que compara el ADN de familiares con restos biológicos recuperados. De las piezas examinadas, 53 provenían de una van Ford Econoline blanca propiedad de Quiñones Rivera, de la residencia que compartía la pareja en Carolina y de una búsqueda en el sector Quebrada Seca, en Ceiba.
La evidencia incluyó manchas de sangre en el vehículo y la vivienda, ropa de la joven, un instrumento de construcción con sangre y cabello compatible con Yexeira, y patrones de sangre oculta que sugerían el arrastre de un cuerpo. Aunque múltiples búsquedas en distintos municipios no lograron hallar restos humanos, la evidencia circunstancial fue determinante.
Yexeira fue reportada desaparecida el 30 de octubre de 2011 en un cuartel de Carolina. La investigación pasó al Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Carolina, bajo la pesquisa de la agente Lorimer Aquino Fariña, e incluyó rastreos en Carolina, Santurce, Trujillo Alto, Loíza, Río Grande y Ceiba, entre otros lugares. En 2021 surgió otra confidencia, pero tampoco arrojó resultados.
El licenciado Julio Fontanet, decano y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, explicó que un asesinato puede probarse con evidencia circunstancial aun sin cuerpo, siempre que exista prueba suficiente.
Quiñones Rivera fue declarado sospechoso el 11 de noviembre de 2011. En 2012, la Fiscalía de Carolina le presentó cargos por asesinato en primer grado y destrucción de evidencia. Tras la vista preliminar y un juicio celebrado en 2014, el juez Francisco Borelli Irizarry determinó que el Ministerio Público probó más allá de duda razonable que el acusado dio muerte a Yexeira y desapareció su cuerpo.
El expolicía fue sentenciado en ausencia a 99 años de prisión por asesinato en primer grado y tres años adicionales por destrucción de evidencia, de forma concurrente. El Departamento de Corrección y Rehabilitación confirmó que ha cumplido cerca de 13 años y medio en prisión y no cuenta con pases familiares.




