El Ejército de Estados Unidos intensificó el sábado sus operaciones para localizar a un piloto desaparecido tras el derribo de un avión de combate por parte de Irán. Teherán instó a su población a entregar al piloto y ofreció una recompensa por su captura.
Según las autoridades iraníes, la aeronave derribada era un F-15E Strike Eagle, uno de los dos jets atacados el viernes. Mientras uno de los militares fue rescatado, el otro sigue desaparecido. Este incidente marca la primera vez que Washington pierde aeronaves dentro del territorio iraní desde el inicio del conflicto, que ya cumple seis semanas y amenaza con escalar aún más en la región.
El enfrentamiento comenzó el 28 de febrero, con Estados Unidos e Israel como impulsores de la ofensiva. Desde entonces, la guerra ha provocado miles de muertes, afectado los mercados mundiales, alterado rutas marítimas y disparado los precios del combustible. El sábado, los ataques continuaron con intensos bombardeos y drones, entre ellos un supuesto dron iraní que dañó la sede de la empresa tecnológica Oracle en Dubái.
El derribo de los aviones ocurrió apenas dos días después de que el presidente Donald Trump declarara en un discurso televisado que Estados Unidos había “vencido y diezmado por completo a Irán”. En tanto, la Organización de Energía Atómica de Irán informó que su planta nuclear de Bushehr fue atacada nuevamente, dejando un guardia muerto y varios daños materiales.
Ni la Casa Blanca ni el Pentágono ofrecieron información oficial sobre las aeronaves. Sin embargo, un correo interno del Departamento de Defensa, citado por The Associated Press, confirmó que un avión había sido derribado en Medio Oriente. El Pentágono notificó además al Congreso que la búsqueda de un segundo tripulante seguía activa.
Trump evitó entrar en detalles sobre la operación, aunque aseguró a NBC News que lo ocurrido no afectaría las negociaciones con Teherán. Medios iraníes, por su parte, reportaron el supuesto derribo de un A-10 estadounidense en el golfo Pérsico, aunque fuentes militares en Washington no confirmaron ese informe.
Teherán también acusó a grandes tecnológicas como Oracle y Amazon Web Services de participar en operaciones de “espionaje terrorista” y advirtió que podrían convertirse en blancos legítimos. Los recientes ataques con drones contra instalaciones en Emiratos y Baréin refuerzan esa amenaza.
En otro frente, Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, advirtió sobre un posible bloqueo del estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta clave para el comercio global. El mensaje se dio luego de que Irán impusiera restricciones al tránsito petrolero en el estrecho de Ormuz, generando mayor tensión y afectando los precios del crudo.
Hasta ahora, más de 1,900 personas han muerto en Irán desde el comienzo del conflicto. También se registran víctimas en Israel, la Cisjordania ocupada, el Líbano y varios Estados del Golfo. Los datos recopilados por el grupo Armed Conflict Location and Event Data indican que la mayoría de las muertes de civiles se concentran cerca de objetivos militares y gubernamentales.




