Washington– Estados Unidos investiga a algunos inmigrantes que ingresaron al país bajo programas de protección temporal, en medio del repunte de ataques iraníes en represalia por la guerra liderada por Washington junto a Israel. Así lo informó la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), Kristi Noem.
Durante una comparecencia ante el Comité del Senado estadounidense, Noem explicó que el DHS trabaja para identificar posibles amenazas de las llamadas “células durmientes” terroristas, luego del operativo militar a gran escala lanzado el sábado contra Irán, que provocó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, y parte de su cúpula militar.
Aunque la funcionaria no ofreció detalles sobre las investigaciones, advirtió que la agencia comenzó a monitorear las redes sociales de ciertos grupos de inmigrantes y, en algunos casos, se están realizando nuevas entrevistas. “Trabajamos todos los días con nuestras agencias de inteligencia y socios de las fuerzas de seguridad para asegurarnos de que estamos detectando cualquier amenaza contra la patria dentro de nuestras fronteras”, señaló Noem ante los senadores.
El DHS cumple dieciocho días de cierre parcial ante la falta de acuerdo en el Congreso sobre el presupuesto federal, en una pugna con los demócratas que buscan frenar la aplicación de políticas migratorias más severas impulsadas por el presidente Donald Trump.
Esta parálisis parcial ha generado inquietud entre legisladores, especialmente republicanos, que exigen aclaraciones sobre la operación de la agencia durante este periodo. Aun así, gran parte del personal del DHS continúa trabajando al ser considerado esencial.
De acuerdo con la cadena CNN, el FBI ha instruido a sus agentes a vigilar a personas de interés dentro del país que pudieran reaccionar ante la nueva ofensiva militar. La operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica ya ha dejado cientos de muertes.
En respuesta, Teherán lanzó ataques aéreos contra Israel y otros países con bases militares estadounidenses, como Kuwait, Baréin, Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Ante el deterioro de la seguridad, Washington cerró sus embajadas en Kuwait y Arabia Saudí y pidió a sus ciudadanos que evacúen 14 países de Oriente Medio, entre ellos Israel, Líbano, Catar, Egipto, Jordania y Yemen.




