WASHINGTON – Las fuerzas armadas de Estados Unidos abordaron el viernes otro buque petrolero en el mar Caribe, informaron fuentes militares. La acción forma parte de la estrategia del presidente Donald Trump para controlar los barcos sancionados que transportan crudo desde y hacia Venezuela.
Según el Comando Sur, la operación se realizó antes del amanecer con infantes de Marina y marineros que partieron del portaaviones Gerald R. Ford. El organismo anunció la incautación del buque Olina y afirmó que “no hay refugio seguro para los criminales”. Posteriormente, la Guardia Costera asumió el control de la nave.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, difundió imágenes en redes sociales del helicóptero estadounidense aterrizando en el Olina y de militares inspeccionando su cubierta. Describió al barco como otro integrante de la “flota fantasma” sospechosa de transportar petróleo embargado y de haber zarpado de Venezuela para evadir a las fuerzas estadounidenses.
El gobierno estadounidense señaló que esta es la tercera embarcación interceptada como parte del plan del presidente Trump para vigilar la producción y circulación mundial del petróleo venezolano, tras la caída del presidente Nicolás Maduro en una incursión nocturna. Trump indicó en su red social que la operación se realizó “en coordinación con las Autoridades Interinas de Venezuela”.
Caracas confirmó la cooperación, indicando que el buque había zarpado sin autorización ni pago y que regresaría a aguas venezolanas. “Gracias a esta primera exitosa operación en conjunto, el buque se encuentra navegando de regreso a aguas venezolanas”, señaló el comunicado oficial.
Datos de TankerTrackers.com muestran que el Olina es parte de una flota de 16 buques que violaron la cuarentena impuesta por Estados Unidos. Registros indican que el buque, antes llamado Minerva M, fue sancionado por transportar petróleo ruso y estaba registrado en Panamá. Actualmente figura bajo la bandera de Timor-Leste, aunque su registro es considerado inválido.
El Olina transporta unos 707,000 barriles de crudo, valorados en más de 42 millones de dólares. Según las autoridades, su señal de ubicación fue desactivada desde noviembre, operando de manera encubierta.
El gobierno estadounidense prevé vender entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano sancionado, con ingresos destinados tanto al pueblo estadounidense como al venezolano. Trump anunció además una inversión de 100,000 millones de dólares en Venezuela para reparar su infraestructura petrolera, mientras su vicepresidente JD Vance señaló que Washington puede controlar “el mando financiero” del petróleo venezolano.
La Casa Blanca no ofreció comentarios adicionales al cierre de esta edición.




