Washington — El Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles una flexibilización del bloqueo petrolero impuesto a Cuba y permitirá que empresas privadas soliciten licencias para vender crudo venezolano a la isla, bajo ciertas restricciones.
El Departamento del Tesoro informó que emitirá licencias que eximirán de sanciones a las compañías que realicen transacciones de venta de petróleo y derivados venezolanos hacia Cuba. Según la Oficina de Control de Activos (OFAC), esta medida busca “apoyar al pueblo cubano” mediante operaciones comerciales y humanitarias que no involucren al gobierno de La Habana.
Las transacciones deberán cumplir con varias condiciones, como el depósito de ingresos por ventas en cuentas controladas por Washington. Además, podrán beneficiarse compañías no estadounidenses que soliciten las licencias correspondientes.
La decisión ocurre en un contexto de cambio de política hacia Venezuela, tras la intervención militar en ese país que culminó con el derrocamiento de Nicolás Maduro y su traslado a una prisión en Nueva York. Desde entonces, Washington ha aflojado las sanciones a Caracas y ha exhortado a petroleras estadounidenses a retomar operaciones en el país suramericano.
Como parte de esta apertura, las firmas globales Vitrol y Trafigura obtuvieron licencias a inicios de año para revender crudo venezolano, exportando ya barriles hacia Estados Unidos y Europa, según medios especializados.
Cuba enfrenta actualmente su peor crisis en más de seis décadas. El embargo estadounidense, reforzado durante el gobierno de Donald Trump con sanciones a países que suministraran petróleo a la isla, redujo drásticamente el acceso al combustible. Tras la intervención estadounidense en Venezuela, se bloquearon además los envíos de crudo y gasolina desde Caracas, dejando a La Habana sin uno de sus principales aliados energéticos.
En respuesta, el gobierno cubano implementó un plan de emergencia que ha limitado al mínimo la operación de servicios públicos esenciales, incluido el transporte, la salud y la educación, agravando la escasez de combustible que impacta a la población.
La medida anunciada por Washington podría ofrecer un respiro limitado al sector privado cubano, pero mantiene las restricciones a cualquier operación que involucre directamente al Estado.




