Estados Unidos e Israel intensificaron el domingo una ofensiva conjunta en diversas regiones de Irán, lanzando potentes bombardeos contra instalaciones de misiles balísticos y hundiendo varios buques de guerra, en una campaña militar que siguió a la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí. Autoridades iraníes informaron que más de 200 personas han muerto desde el inicio de la operación, que incluyó ataques en Teherán y otras ciudades.
Irán respondió lanzando misiles contra Israel y varios estados árabes del golfo Pérsico, una contraofensiva que dejó tres militares estadounidenses muertos —las primeras bajas de ese país en el conflicto— y once fallecidos en Israel, donde una sinagoga fue impactada en Beit Shemesh.
El presidente Donald Trump afirmó que Washington “vengará” las muertes de sus soldados y advirtió que “probablemente habrá más víctimas” antes de que el conflicto termine. En un mensaje difundido por redes sociales, los describió como “verdaderos patriotas estadounidenses”.
Israel confirmó que más de 100 aviones de combate participaron en los ataques sobre Teherán, dirigidos a instalaciones militares y de inteligencia. Al mismo tiempo, bombarderos estadounidenses B-2 destruyeron objetivos estratégicos con bombas de casi una tonelada, mientras Trump informó que nueve buques iraníes habían sido hundidos.
Mientras Europa pide moderación, el Reino Unido, Francia y Alemania anunciaron su disposición a coordinar con Washington para contener la escalada. El primer ministro británico Keir Starmer autorizó el uso de bases del Reino Unido en Chipre y las islas Chagos para operaciones contra Irán.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian aseguró que un nuevo consejo de liderazgo ya está en funciones y que pronto se elegirá un nuevo líder supremo. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, responsabilizó a Estados Unidos e Israel por iniciar la guerra y pidió a los países del golfo Pérsico que presionen por su fin.
En medio del conflicto, Trump reiteró que está dispuesto a dialogar con los “nuevos líderes” iraníes. “Quieren hablar, y he aceptado hablar”, dijo a The Atlantic. No obstante, un funcionario de la Casa Blanca señaló que la ofensiva militar continuará por ahora.
Paralelamente, Israel bombardeó Beirut tras el lanzamiento de misiles por parte del grupo Hezbollah, en la primera acción reivindicada por la milicia en más de un año. Hezbollah afirmó que actuó en represalia por la muerte de Jameneí.
En Teherán, las calles permanecían vacías bajo el estruendo de los ataques aéreos y fuertes explosiones se reportaron en el barrio de Niavaran. Medios iraníes informaron que el edificio de la radiodifusión estatal fue alcanzado, y más de 160 personas murieron al ser impactada una escuela en el sur del país.
El Parlamento iraní prometió represalias severas. “Han cruzado nuestra línea roja y deben pagar el precio”, advirtió su presidente, Mohammad Bagher Qalibaf. Trump respondió en redes: “¡SI LO HACEN, LOS GOLPEAREMOS CON UNA FUERZA NUNCA VISTA ANTES!”.
Fuentes de inteligencia indicaron que los ataques fueron planeados durante meses en estrecha coordinación militar entre Washington y Tel Aviv. Los bombardeos, realizados casi de forma simultánea en tres puntos de Irán, mataron a Jameneí y a unas 40 figuras de alto rango, entre ellas el jefe de la Guardia Revolucionaria y el ministro de Defensa. El conflicto amenaza con desatar una guerra prolongada que podría transformar el equilibrio político en Medio Oriente.




