Islamabad – Altos funcionarios de Estados Unidos e Irán mantuvieron el sábado conversaciones por separado con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, en medio de un alto el fuego frágil y los combates continuos en Líbano. La delegación estadounidense estuvo encabezada por el vicepresidente JD Vance, mientras que la iraní fue liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf. Hasta la tarde no se habían concretado reuniones directas entre ambas potencias en Islamabad.
Irán reiteró aspectos de su propuesta anterior y presentó “líneas rojas” ante Sharif, según medios iraníes. Mientras tanto, Israel continuó con sus ataques en Líbano, contraviniendo la exigencia de Teherán de una pausa en los combates. La agencia estatal libanesa informó que al menos tres personas murieron en los bombardeos del sábado.
El conflicto ha causado más de 3,000 muertes en Irán, 1,953 en Líbano, 23 en Israel y más de una docena en los estados del golfo Pérsico. La guerra ha elevado los precios de la energía y dañado infraestructura en varios países. En Teherán, los ciudadanos se muestran escépticos. “Si obtenemos resultados concretos, puede que el acuerdo se venga abajo igual”, comentó Shahab Banitaba.
Antes de las reuniones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribió en redes sociales que los iraníes “no tienen cartas” para negociar y los acusó de usar el estrecho de Ormuz para extorsionar. “¡La única razón por la que siguen vivos hoy es para negociar!”, publicó el mandatario.
El viernes, Vance dijo que Washington era optimista, aunque advirtió que “si intentan jugar con nosotros, descubrirán que el equipo negociador no es tan receptivo”. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que Teherán afronta las conversaciones con “profunda desconfianza” y que está listo para responder si es atacado nuevamente.
Irán y Estados Unidos llegan al fin de semana con propuestas distantes. Teherán propuso un plan de 10 puntos que exige el fin garantizado de la guerra, la eliminación de sanciones y control del estrecho de Ormuz. La Casa Blanca presentó 15 puntos, incluyendo restricciones al programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho.
En paralelo, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, informó que las negociaciones entre Israel y Beirut se celebrarán el martes en Washington. Israel exige que el gobierno libanés desarme a Hezbollah, grupo respaldado por Irán, aunque se duda que el ejército pueda imponer esa medida. La insistencia israelí en mantener sus operaciones contra Hezbollah amenaza con frustrar el alto el fuego. El mismo día en que se anunció la tregua, un ataque aéreo israelí en Beirut causó más de 300 muertes.
El cierre del estrecho de Ormuz, controlado por Irán, se ha convertido en su mayor ventaja estratégica. La interrupción del tránsito marítimo ha disparado el precio del petróleo Brent a alrededor de 97 dólares, un 30% por encima del nivel previo a la guerra. Antes del conflicto, cerca del 20% del suministro mundial de crudo atravesaba el estrecho; hoy pasan apenas una docena de barcos diarios. Teherán incluso ha propuesto cobrar tarifas a los buques que transiten por la zona, una medida rechazada por Estados Unidos y Omán.




