Nueva York — El zar de la frontera de la Casa Blanca, Tom Homan, confirmó este domingo que Estados Unidos comenzará a desplegar mañana lunes a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos del país para apoyar a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), cuyos empleados no reciben salario desde febrero.
En entrevista con el programa “State of the Union” de CNN, Homan explicó que la medida busca ayudar a la TSA “a cumplir su misión y a que el público estadounidense pase por los aeropuertos lo más rápido posible, respetando todas las normas y protocolos de seguridad”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había advertido el sábado que ordenaría a ICE asumir tareas en los aeropuertos si el Congreso no aprobaba fondos para la TSA. Según el mandatario, los funcionarios de esa agencia no cobran desde febrero debido al bloqueo demócrata a la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). “Espero con ansias la llegada de ICE el lunes, y ya les he dicho: ‘¡Prepárense!’”, escribió Trump en su red Truth Social.
Homan detalló que los agentes de inmigración colaborarán “en áreas que no requieren conocimientos especializados”, como la supervisión de salidas o tareas de apoyo logístico, con el fin de liberar al personal de la TSA para labores de detección y escaneo. “Hay funciones que podemos desempeñar para liberar a los agentes de tareas no esenciales, para que puedan volver a las máquinas de escaneo y hacer pasar a la gente más rápido”, explicó.
El Senado ha rechazado cinco veces desde febrero los proyectos de ley para financiar al DHS, lo que mantiene a la agencia en cierre parcial desde hace cinco semanas. Esta situación ha generado ausentismo y renuncias entre empleados de la TSA, causando largas filas en aeropuertos como Atlanta, el JFK de Nueva York y el de Nueva Orleans.
La negativa demócrata a aprobar los fondos se intensificó tras la muerte de dos ciudadanos de Mineápolis en enero, baleados por agentes federales durante redadas migratorias impulsadas por el Gobierno de Trump en Minnesota.




