Estados Unidos deportó el lunes a Camerún a un nuevo grupo de ciudadanos de terceros países, según informaron abogados a The Associated Press. Esto ocurrió pocos días después de revelarse que el gobierno del presidente Donald Trump había enviado en secreto a nueve personas a la nación centroafricana como parte de su programa para expulsar migrantes sin vínculos con esos destinos.
La abogada Alma David, del bufete Novo Legal Group, especializado en inmigración, confirmó que un grupo de migrantes no cameruneses llegó en un vuelo de deportación a Yaundé. Junto al abogado camerunés Joseph Awah Fru, indicó que creen que en el avión viajaban ocho personas procedentes de otros países. Ambos representan a algunos de los nueve migrantes deportados el mes pasado —cinco mujeres y cuatro hombres— procedentes de distintos países africanos.
“Por ahora estoy enfocado en manejar su conmoción”, expresó Fru. Un funcionario de la Casa Blanca reconoció el vuelo, aunque no ofreció detalles. The New York Times había informado antes sobre los nueve deportados de febrero, de los cuales dos ya fueron repatriados a sus países de origen.
David señaló que ocho de los nueve migrantes contaban con órdenes de protección emitidas por jueces de inmigración de Estados Unidos, que les impedían ser enviados a sus países por riesgo de persecución o tortura, algunas relacionadas con su orientación sexual o actividad política. Enviarlos a un tercer país, como Camerún, fue calificado por la abogada como un “vacío legal”.
“Por eso Estados Unidos no los envió directamente a sus países”, añadió Fru. “Porque hay motivos para pensar que podrían sufrir daños o que sus vidas estén amenazadas”. La abogada explicó que ninguno de los deportados tenía antecedentes penales más allá de infracciones menores de tránsito.
Camerún, gobernado por el presidente Paul Biya desde 1982, se suma a al menos siete países africanos con convenios similares con Washington, entre ellos Sudán del Sur, Ruanda, Uganda, Esuatini, Ghana y Guinea Ecuatorial. Algunos han recibido millones de dólares por aceptar migrantes deportados, según documentos del Departamento de Estado estadounidense.
De acuerdo con un informe de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el gobierno de Trump ha destinado al menos 40 millones de dólares para deportar a unos 300 migrantes hacia países distintos de los suyos en África y Centroamérica. Documentos internos revisados por la AP señalan que existen 47 acuerdos con terceros países, de los cuales 15 ya fueron concretados.
El Departamento de Estado declinó comentar sobre las comunicaciones diplomáticas, aunque afirmó que “implementar las políticas migratorias del gobierno de Trump es una prioridad máxima”. Reiteró su compromiso de reforzar la seguridad fronteriza y poner fin a la inmigración ilegal. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Camerún no respondió solicitudes de reacción.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional aseguró que “aplica la ley tal como está escrita” y defendió los acuerdos como necesarios para la seguridad nacional. Críticos y abogados advierten que enviar migrantes a países con antecedentes de violaciones de derechos humanos los expone a abusos y limita su acceso al debido proceso.
En otro caso, Estados Unidos deportó el año pasado a cinco personas de Vietnam, Jamaica, Cuba, Yemen y Laos a Esuatini, país monárquico del sur de África que recibiría 5.1 millones de dólares por aceptar hasta 160 deportados. Cuatro de ellos permanecen encarcelados sin cargos ni acceso a abogados, en medio de denuncias de represión política bajo el reinado de Mswati III.




