Estados Unidos anunció este viernes la emisión de dos licencias generales que permiten a cinco grandes compañías petroleras internacionales retomar operaciones en Venezuela sin estar sujetas a sanciones.
Las beneficiarias son la estadounidense Chevron, la italiana Eni, la española Repsol y las británicas BP y Shell. De acuerdo con el comunicado, “todas las transacciones” de estas empresas relacionadas con el sector petrolero venezolano quedan autorizadas, al igual que los contratos para “nuevas inversiones en el sector del petróleo y el gas”.
Estas licencias representan un avance significativo hacia la reapertura total del sector petrolero en Venezuela, que permanecía bajo sanciones impuestas por Washington desde 2019.
El anuncio llega luego del derrocamiento, el 3 de enero, del presidente Nicolás Maduro, quien fue sacado del país por fuerzas especiales estadounidenses. Tras este cambio, el gobierno estadounidense declaró que permitiría las exportaciones de crudo venezolano únicamente bajo su control directo.
Desde diciembre, Estados Unidos mantenía un bloqueo a las exportaciones que Venezuela realizaba mediante “buques fantasma”, sujetos también a sanciones. En este nuevo escenario, la presidenta encargada Delcy Rodríguez inició negociaciones con el presidente Donald Trump y con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien supervisa directamente la situación bilateral.
Como parte de los acuerdos, Caracas aprobó una nueva ley de hidrocarburos que flexibiliza de manera sustancial las limitaciones a la inversión extranjera, tras años de conflictos por contratos incumplidos, litigios internacionales y restricciones a las multinacionales.
Antes de estas medidas, Chevron era la única empresa estadounidense que operaba en el sector petrolero venezolano, aunque bajo licencias muy limitadas otorgadas por el propio gobierno de Estados Unidos para contratos específicos con PDVSA.
Las dos nuevas licencias también abren la puerta a autorizaciones adicionales para adquirir e instalar equipos en territorio venezolano, firmar contratos con puertos y aeropuertos, y facilitar así la reactivación del sector energético, fuertemente deteriorado durante la última década.




