Dos soldados de la Guardia Nacional resultaron gravemente heridos este miércoles tras un tiroteo ocurrido cerca de la Casa Blanca, en Washington D.C. La alcaldesa de la ciudad, el director del FBI y el jefe asistente de la Policía Metropolitana confirmaron que ambos se encuentran en condición crítica.
El gobernador de Virginia Occidental, Patrick Morrisey, había informado inicialmente que los militares habían fallecido, pero más tarde rectificó y señaló que su oficina recibía “informes contradictorios” sobre su estado.
El director del FBI, Kash Patel, pidió oraciones por los heridos y sus familias. “Están aquí sirviendo al país y protegiendo a los ciudadanos. Son los héroes de este día”, expresó. Según Jeff Kerr, jefe asistente de la Policía Metropolitana, tanto los miembros de la Guardia Nacional como el sospechoso fueron trasladados a hospitales locales. El presunto agresor, que fue detenido, presenta heridas que no ponen en riesgo su vida.
El tiroteo ocurrió en la intersección de las calles 17 y H, a pocas cuadras al noroeste de la Casa Blanca. Los servicios de emergencia transportaron a tres heridos al hospital, confirmó Vito Maggiolo, portavoz de los Servicios de Bomberos y Emergencias de DC. En la escena estuvieron presentes agentes del Servicio Secreto y de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.
El presidente Donald Trump calificó al atacante como un “animal” y advirtió que “pagará un precio muy alto”. En Truth Social escribió: “Dios bendiga a nuestra gran Guardia Nacional, y a todos nuestros militares y policías. Estas son verdaderamente grandes personas”. Además, informó que ordenó el despliegue de 500 efectivos adicionales de la Guardia Nacional en Washington D.C., según confirmó el secretario del Departamento de Defensa, Pete Hegseth. Actualmente, hay 2,188 soldados de la Guardia Nacional patrullando la capital federal.
La presencia de estas tropas en la ciudad ha generado controversia y debate judicial sobre el uso de fuerzas militares para asuntos de seguridad pública. La semana pasada, un juez federal ordenó el fin del despliegue, aunque suspendió su decisión por 21 días para permitir que el gobierno federal apelara.
El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, expresó en redes sociales que su “corazón se rompe” por las víctimas. Por su parte, la alcaldesa Muriel Bowser informó que su gobierno sigue de cerca la situación mientras la investigación continúa.




