El presidente Donald Trump aseguró este sábado, mediante una publicación en su red social Truth Social, que fuerzas estadounidenses capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, en el marco de una operación aérea de gran escala sobre ese país.
“Estados Unidos de América ejecutó exitosamente una operación aérea de gran alcance contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien fue capturado, junto con su esposa, y transportados fuera del país. Esta operación se realizó en conjunto con agencias de ley y orden de Estados Unidos. Se ofrecerán más detalles durante una conferencia de prensa a las 11:00 a.m.”, escribió Trump.
Mientras tanto, el gobierno de Venezuela denunció durante la madrugada que Estados Unidos atacó instalaciones civiles y militares en varios estados. Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido comentarios sobre la supuesta operación.
En Caracas, al menos siete explosiones se escucharon alrededor de las 2:00 a.m., acompañadas por vuelos de aeronaves a baja altura. Vecinos reportaron el impacto a través de redes sociales y varios sectores quedaron sin electricidad.
“El piso se estremeció. Esto es horrible. Se escuchaban explosiones y aviones”, relató Carmen Hidalgo, una joven trabajadora de oficina de 21 años que se encontraba con familiares en la calle al momento de las detonaciones.
El Pentágono remitió los pedidos de información a la Casa Blanca, mientras que la Administración Federal de Aviación (FAA) prohibió los vuelos comerciales estadounidenses en el espacio aéreo venezolano debido a la “actividad militar en curso”.
En un comunicado, el gobierno de Venezuela informó que el presidente Nicolás Maduro ha ordenado la aplicación de un decreto de estado de conmoción exterior a nivel nacional “para proteger los derechos de la población, el funcionamiento de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada”. Esa declaración otorga a Maduro la potestad de suspender derechos individuales y ampliar el poder de las fuerzas armadas.
La FAA emitió un aviso de seguridad poco después de la 1:00 a.m. en la costa este de Estados Unidos, prohibiendo también vuelos sobre la vecina isla de Curazao ante “riesgos para la seguridad de los vuelos asociados a la actividad militar en curso”.
Las tensiones han aumentado en los últimos días: el ejército estadounidense ha intensificado operaciones contra presuntas embarcaciones de contrabando de drogas, mientras Venezuela expresaba su disposición a negociar con Washington en torno al narcotráfico. Trump, por su parte, había advertido desde meses antes que podría ordenar ataques contra objetivos venezolanos.
De acuerdo con cifras oficiales estadounidenses, el ejército ha ejecutado 35 ataques en el Caribe y el Pacífico oriental desde septiembre, con un saldo de al menos 115 fallecidos. Las operaciones forman parte de un despliegue militar sin precedentes frente a Sudamérica, que incluyó el portaaviones USS Gerald Ford.
Irán, aliado político y económico de Venezuela, transmitió imágenes de las explosiones en Caracas a través de su televisión estatal, señalando que los vínculos entre ambos países se mantienen estrechos frente a su oposición común a Estados Unidos.




