El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró en una entrevista con el programa “Meet the Press” de NBC News que no renunciará a su cargo. Se trata de la primera vez que el mandatario concede una entrevista a una cadena estadounidense; parte de la conversación fue transmitida el jueves y el resto se emitirá el domingo.
Durante un adelanto de casi cinco minutos, la periodista Kristen Welker le preguntó si estaría dispuesto a renunciar “si eso significara salvar a Cuba”. Antes de responder, Díaz-Canel cuestionó si ella había hecho esa misma pregunta a otros mandatarios y si provenía del Departamento de Estado de Estados Unidos.
“En Cuba las personas que están al frente en una responsabilidad de gobierno no las elige el gobierno de los Estados Unidos… nosotros somos un Estado soberano, nosotros tenemos autodeterminación, independencia, y no nos sometemos”, afirmó el mandatario. Añadió que llegó a la presidencia no por ambiciones personales o por representar a una élite, sino por mandato del pueblo. “Si el pueblo cubano entiende que soy incapaz, que no los represento, ése es el que tiene que decidir si yo debo seguir en la dirección”, agregó.
La entrevista se produce en un momento de fuertes tensiones entre La Habana y Washington. Aunque ambos gobiernos reconocen que mantienen conversaciones, no han revelado detalles. Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de sostener una política hostil contra la isla y dijo que “no tiene moral para exigir nada a Cuba”. También pidió que Washington reconozca el impacto de esas políticas en el pueblo cubano y cómo han limitado una relación normal entre los dos países.
El presidente señaló que Cuba está dispuesta a dialogar sobre cualquier tema sin condiciones y sin exigencias que impliquen cambios en su sistema político, del mismo modo en que su gobierno no exige modificaciones en el sistema estadounidense.
Díaz-Canel reiteró que el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos ha agravado la crisis en la isla, afectando el sistema de salud, el transporte público y la producción. A finales de marzo, un buque ruso con 730,000 barriles de crudo llegó a Cuba, siendo el primer envío de petróleo en tres meses. Rusia prometió enviar un segundo cargamento.
En enero, pese a advertir que impondría sanciones a los países que vendieran o suministraran petróleo a Cuba, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump permitió que el barco ruso atracara. “Cuba está acabada”, declaró Trump entonces. “Tienen un mal régimen, un liderazgo muy malo y corrupto, y consigan o no petróleo, no va a importar”.
Actualmente, la isla produce solo el 40% del combustible que consume. El flujo de petróleo desde Venezuela se interrumpió después de que Estados Unidos invadiera ese país en enero y capturara al entonces presidente Nicolás Maduro.




