Un masivo deslizamiento de tierra destruyó decenas de viviendas, calles e infraestructura en un barrio de la ciudad de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, Argentina. El suceso obligó a evacuar a cientos de personas el domingo para evitar víctimas fatales o heridos.
El derrumbe se originó en el cerro Hermitte, una elevación de 220 metros sobre la ciudad costera del Atlántico. Las grietas afectaron paredes y calles del barrio Sismográfica, lo que llevó a los vecinos a autoevacuarse durante la madrugada, luego con el acompañamiento de las autoridades.
“Desde el primer momento activamos el protocolo de emergencia y el comité de crisis ante los derrumbes del barrio Sismográfica y la zona de Marquesados/Los Tilos. La evacuación preventiva por 48 horas es una medida difícil, pero necesaria”, declaró el alcalde Othar Macharashvili, quien reconoció que debió impedir que algunos residentes permanecieran en sus hogares por temor a robos.
Macharashvili agradeció la solidaridad de la comunidad y confirmó que no hubo heridos ni víctimas, aunque al menos 300 familias resultaron afectadas. También advirtió que “el terreno sigue en movimiento”, por lo que el riesgo continúa.
El cerro Hermitte, de formación arcillosa y parte de la meseta patagónica, sufre erosión por lluvias y viento, lo que genera deslizamientos frecuentes, aunque ninguno había alcanzado esta magnitud. El geólogo José Paredes, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, calificó el evento como un fenómeno inédito: “Este es un problema geológico de gran escala que se va a instalar de manera crónica y requerirá soluciones sociales y territoriales a largo plazo”, dijo al medio local ADN Sur.
La Agencia Federal de Emergencias, dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional, desplegó un operativo en la ciudad con apoyo del Ejército, Bomberos Voluntarios y Cruz Roja para asistir a los evacuados, quienes fueron alojados en clubes y centros comunales.
Mientras tanto, la provincia de Chubut enfrenta también una serie de incendios en la cordillera de los Andes. Desde el 5 de enero, se han quemado unas 25,000 hectáreas de bosque y pastizales, principalmente en Puerto Patriada, Epuyén y El Hoyo, donde decenas de viviendas fueron destruidas. El intenso trabajo de bomberos y brigadistas, con apoyo aéreo, permitió contener los principales focos en Puerto Patriada y el parque nacional Los Alerces, área natural protegida.




