Al menos 16 archivos relacionados con Jeffrey Epstein desaparecieron del portal público del Departamento de Justicia de Estados Unidos menos de un día después de su publicación, sin que se ofreciera explicación ni aviso al público. Entre el material eliminado figura una imagen en la que aparece el presidente Donald Trump junto a Epstein, Melania Trump y Ghislaine Maxwell.
Las fotografías, disponibles el viernes y retiradas el sábado, incluían además imágenes de pinturas de mujeres desnudas y otras tomadas en propiedades de Epstein. Hasta el momento, el Departamento de Justicia no ha respondido preguntas sobre si la eliminación fue intencional.
La desaparición desató especulaciones en línea sobre qué se retiró y por qué. Los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes escribieron en X: “¿Qué más se está encubriendo? Necesitamos transparencia para el público estadounidense”.
El episodio se suma a las críticas por la reciente liberación de decenas de miles de páginas del caso Epstein, las cuales aportan poca información nueva y omiten materiales claves, como entrevistas del FBI con sobrevivientes o memorandos internos sobre la decisión de no presentar cargos federales más severos en 2008. Tampoco figuran referencias a figuras como el expríncipe Andrés de Reino Unido.
Entre lo divulgado se encuentran imágenes de las propiedades de Epstein en Nueva York y las Islas Vírgenes, algunas de políticos y celebridades, incluidos Bill Clinton y Trump, ninguno acusado de delito alguno vinculado con el magnate. El Departamento de Justicia explicó que planea publicar más registros gradualmente, debido al proceso de resguardar la identidad de las víctimas.
Sobrevivientes y congresistas calificaron de insuficiente la entrega de información. Marina Lacerda, quien asegura haber sido abusada por Epstein desde los 14 años, expresó: “Me siento como si el sistema de justicia nos estuviera fallando otra vez”.
Los documentos también revelan testimonios de mujeres que describen cómo Epstein pagaba a menores por actos sexuales y las alentaba a reclutar a otras jóvenes. Además incluyen entrevistas con Alexander Acosta, fiscal federal que decidió no acusarlo en 2007. Acosta reconoció que el público probablemente hoy vería las denuncias con mayor empatía.
Abogadas de víctimas señalaron que, aunque la divulgación representa un paso, evidencia fallas graves del sistema. “Es un triunfo y una tragedia”, dijo Jennifer Freeman, representante de Maria Farmer. “Si el gobierno hubiera investigado aunque fuera mínimamente, podría haberlo detenido”.




