Fairfield, Ohio – Aunque el presidente Donald Trump sigue siendo el principal adversario del Partido Demócrata, varios de sus dirigentes emergentes comienzan a enfocar su atención en el vicepresidente JD Vance, a quien ven como el heredero político más probable del mandatario.
El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, lanzó fuertes críticas durante un acto en el condado de Butler, Ohio, la región natal de Vance. Lo acusó de haber abandonado a las comunidades sobre las que escribió en sus memorias “Hillbilly Elegy”, calificando el libro de “turismo de pobreza” y señalando que “traficó con estereotipos manidos”. Su ataque fue interpretado como una señal de sus propias aspiraciones presidenciales y un reconocimiento de la influencia creciente de Vance dentro del Partido Republicano.
“Cada día nos acercamos más al momento en que Donald Trump deje de ser presidente, y debemos prepararnos para ese día”, dijo la estratega demócrata Lis Smith, quien consideró a Vance como un favorito claro para la candidatura presidencial de 2028. “Hay que definirlo hoy, no en 2027 ni en 2028”, subrayó.
El portavoz de Vance, Taylor Van Kirk, respondió que Beshear solo busca publicidad y termina “humillándose en el proceso”.
Otros demócratas también han centrado sus ataques en Vance. El representante Ro Khanna, de California, intentó presentarlo como más extremista que Trump, mientras el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, lo llamó “un farsante total” al compararlo con el presidente. Gavin Newsom, gobernador de California, se ha burlado de su apariencia en redes sociales y le apodó “JD ‘Just Dance’ Vance”.
JD Vance, de 41 años, se dio a conocer con “Hillbilly Elegy” en 2016, lo que lo proyectó como una voz capaz de explicar el atractivo de Trump entre los votantes blancos de clase trabajadora. Tras ser electo senador en 2022, alcanzó la vicepresidencia, y su perfil obrero se considera un activo clave para una futura candidatura presidencial.
Durante el evento demócrata del sábado, la sola mención de su nombre provocó abucheos del público. “No creo que tenga la magia que todo el mundo busca en Trump”, opinó Theresa Vacheresse, una médica retirada.
Para los demócratas, la estrategia de vigilar al vicepresidente no resulta nueva. Analistas como Jamal Simmons y David Axelrod recordaron que ocupar ese cargo puede ser una “bendición mixta”, porque el vicepresidente hereda tanto las virtudes como las controversias del presidente.
Beshear, uno de los pocos demócratas que gobierna un estado conservador, afirmó que su partido puede reconectar con los votantes que Vance “menosprecia” si se enfoca en temas como la salud y la seguridad pública. “Tenemos que hablar con la gente, no a la gente”, dijo. Su mensaje fue recibido con entusiasmo por el público, que lo describió como un político “con compasión, empatía y los pies en la tierra”.




