A casi siete meses del asesinato del biólogo marino Roberto Viqueira Ríos, el juez Ángel M. Llavona Folguera, del Tribunal de Ponce, declaró no culpable al enfermero Eduardo Meléndez Velázquez por los hechos ocurridos la noche del 15 de julio de 2025 en Yauco. El veredicto se produjo tras un juicio por tribunal de derecho que se extendió por 12 días y en el que desfilaron 32 testigos.
El juez expresó sus condolencias a la familia del científico y señaló que la víctima “tomó la mala decisión de tomarse la ley en sus manos”, al sugerir que el alcohol pudo influir en los acontecimientos. En ese momento, la viuda del biólogo, Moshayra Vicente Cruz, gritó que “no nos hicieron caso” y sufrió un quebranto de salud que obligó a un receso.
El Ministerio Público, representado por las fiscales Limarí Cobián Lugo y Natalia Pizarro Pérez, argumentó que Meléndez Velázquez actuó por “envidia”. Sostuvieron que la disputa vecinal escaló desde la instalación de una bocina en el techo del acusado que emitía sonidos de coquíes hacia la residencia de Viqueira Ríos y culminó con un intercambio de disparos. La fiscalía destacó que la víctima recibió seis impactos de bala, uno de ellos fatal en la cabeza.
La fiscal también indicó que en la casa del acusado se encontraron múltiples armas de fuego, 16 cámaras de seguridad —dos de ellas inoperantes— y una bocina conectada a un amplificador identificado como “Coqui MVP 4”. Agregó que, durante la investigación, se hallaron contraseñas en dispositivos del acusado con frases como “envidiaviqueira2016”, lo que, según sostuvo, evidenciaba un patrón de hostigamiento.
La defensa, encabezada por los licenciados Adán Carlos Rivera y Giancarlo Cartagena Avilés, insistió en que Meléndez Velázquez actuó en legítima defensa. Alegaron que Viqueira Ríos llegó ebrio, lanzó piedras, profirió amenazas y disparó primero. También denunciaron irregularidades en la investigación, incluyendo violaciones a derechos constitucionales, fallas en la cadena de custodia y la ausencia de grabaciones clave.
El enfrentamiento final, registrado parcialmente por cámaras, mostró al acusado saliendo armado de su residencia. Tras el tiroteo, la viuda intentó socorrer al biólogo mientras varias personas llamaban al Sistema de Emergencias 9-1-1.
Aunque la fiscalía rechazó la teoría de defensa propia y describió una conducta de provocación continua, el juez concluyó que no se probó más allá de duda razonable la culpabilidad del acusado, lo que llevó a su absolución.




