Los planes que impulsa la administración de Jenniffer González para aumentar la capacidad de generación eléctrica, incorporar el uso de baterías y convertir plantas a gas natural buscan, entre otros objetivos, que la factura de la luz comience a bajar tan pronto como este año. Sin embargo, especialistas del sector energético consideran que esa meta es poco realista.
De acuerdo con estos expertos, las medidas necesarias para lograr una disminución sustancial en el costo del servicio eléctrico requieren procesos técnicos, financieros y regulatorios que no se concretan a corto plazo. Además, el sistema energético del país enfrenta desafíos de infraestructura y dependencia de combustibles fósiles que complican cualquier reducción significativa en el precio final al consumidor.
Ante este panorama, el compromiso de la presidenta de ofrecer alivio en la factura en 2026 se perfila como uno de difícil cumplimiento, a menos que se produzcan cambios estructurales y una ejecución acelerada de los proyectos de generación y conversión energética planteados.




