La mayor parte de Cuba permanecía sin electricidad este martes, casi 20 horas después del sexto apagón nacional en apenas año y medio, según datos oficiales.
La Habana, una de las ciudades donde el servicio se recupera con mayor rapidez, solo tenía restablecido el suministro para el 31% de sus clientes, de acuerdo con la estatal Unión Eléctrica (UNE). Las escuelas de la capital operan únicamente por la mañana, mientras la urbe amaneció vacía ante la falta de energía y el impacto del bloqueo petrolero de Estados Unidos.
El Ministerio de Energía y Minas (Minem) informó que la desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ocurrió el lunes y aún no se ha precisado la causa. Durante la madrugada, se logró restablecer la conexión del SEN entre Pinar del Río y Holguín, aunque sin circulación efectiva de corriente. De las 16 unidades termoeléctricas del país, solo tres producen electricidad y otras tres están en proceso de arranque.
La crisis energética se arrastra desde mediados de 2024 y se ha intensificado este año debido al bloqueo petrolero estadounidense, que ha reducido los envíos de combustible a cero. Las averías en plantas obsoletas —responsables del 40% de la generación eléctrica—, junto con la falta de divisas para importar diésel y fueloil, mantienen paralizada gran parte de la economía. Desde 2020, el producto interno bruto de la isla se ha contraído alrededor de un 15%.
En las últimas semanas se han registrado pequeñas protestas en distintos puntos del país, especialmente en La Habana y Morón; algunas terminaron de forma violenta y con arrestos. Expertos independientes calculan que la modernización completa del sistema eléctrico requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una cifra actualmente inalcanzable para el gobierno cubano.
La administración de la isla atribuye la situación a las sanciones impuestas por Washington y denuncia una “asfixia energética” que, según las autoridades, impide el normal funcionamiento del país.




