Las autoridades investigan cómo la violencia en Puerto Rico ha dejado de estar vinculada solo al control de puntos de drogas o al narcotráfico. Según datos de la Policía, cada vez más asesinatos surgen de discusiones o altercados que escalan de manera fatal, lo que refleja una preocupante pérdida de tolerancia y civismo.
Expertos consultados señalan que este patrón muestra un deterioro en la convivencia y la resolución pacífica de conflictos, lo que ha tenido un impacto directo en las estadísticas criminales del año. Mientras tanto, líderes comunitarios y de las fuerzas de seguridad insisten en que la sociedad no puede normalizar la violencia ni resignarse a “contar muertos”, como algunos advierten.
Las autoridades revisan estrategias para atender esta tendencia, incluyendo esfuerzos de educación, prevención y un mayor enfoque en el fortalecimiento de los lazos comunitarios.




