A solo un kilómetro y medio del estadio en Atlanta, donde este mes se reunirán miles de fanáticos del Mundial, un grupo de personas han instalado campamentos en la acera esperando la apertura de un refugio para personas sin hogar.
Algunos duermen en sacos de dormir, con antifaces para protegerse del sol vespertino, mientras que otros se sientan para comer de cajas de cereales. Junto a botellas vacías de licor y zapatos esparcidos, un radiocasete reproduce una canción de Jay-Z que refleja la desesperanza de la situación.

El desafío en Atlanta antes de la Copa Mundial
El verano pasado, Atlanta lanzó el plan Downtown Rising con el objetivo de erradicar los campamentos callejeros antes de los 39 días del espectáculo futbolístico que comienza el 11 de junio. Hasta ahora, han proporcionado refugio a unas 500 personas, aunque las escenas en los alrededores del refugio en Pryor Street indican que queda mucho por hacer.

Atlanta es solo una de muchas ciudades en Estados Unidos, Canadá y México que han decidido usar la visibilidad que ofrece la Copa Mundial para enfrentar el problema de las personas sin hogar. Por ejemplo, Seattle anunció un proyecto de vivienda ligado a este evento, mientras que Dallas ha expandido un programa exitoso para ofrecer alojamiento en el centro de la ciudad.

Soluciones permanentes o temporales
Un estudio de The Associated Press encontró que la mayoría de las 16 sedes, incluyendo ciudades como Nueva York, Boston, Filadelfia, y Toronto, están utilizando programas preexistentes sin asignar nuevos fondos específicos para la Copa Mundial. Históricamente, muchos eventos deportivos y políticos han empujado a las ciudades a deshacerse temporalmente de los campamentos indeseados.

Por ejemplo, Nueva Orleans invirtió millones de dólares durante la Super Bowl del año anterior para evacuar campamentos cercanos al Superdome. Igualmente, antes de los Juegos Olímpicos de París 2024, se movilizó a inmigrantes fuera de la ciudad. Atlanta se distingue esta vez al buscar soluciones a largo plazo, acumulando $185 millones en fondos para proporcionar vivienda a 3,900 personas para el próximo año.
Cathryn Vassell, de Partners for HOME, subraya que el objetivo es identificar rápidamente a las personas sin hogar para ofrecerles refugio, recursos y, eventualmente, alojamiento permanente.

Impacto del programa Downtown Rising
Michael Sutton es uno de los beneficiados, quien tras una vida errante ahora goza de estabilidad en un apartamento con asistencia social. No obstante, hay quienes no han sido alcanzados por este esfuerzo, como Tommy Elam, quien sigue buscando opciones al carecer de un teléfono para facilitar su comunicación.

Por otro lado, Dallas ha mostrado una reducción notable en la cantidad de personas sin vivienda gracias a una campaña de $30 millones, aunque el enfoque policial para desalojar campamentos ha recibido críticas por su dureza.

En la costa oeste, Seattle busca completar su misión de abrir 500 casas diminutas antes del evento mundialista, aunque se espera que alcance solo una parte de esa meta para el verano.
En la ciudad de Inglewood, previo a la Copa Mundial del área de Los Ángeles, las cifras oficiales de personas sin hogar son bajas comparadas con otras metrópolis como Los Ángeles, aunque persisten dudas sobre las verdaderas medidas tomadas en la ciudad y sus alrededores.

Finalmente, tanto en Toronto como en Vancouver, los planes no incluyen desalojos, pero se han reportado represiones ocasionales contra quienes viven en la calle, alimentando las tensiones locales en vísperas del torneo global.
La intención es que, más allá de la Copa Mundial, los programas vigentes continúen proporcionando una solución durable para aquellos sin hogar.
Fuente: El Nuevo Día
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