Una tercera ronda de protestas “No Kings” se prepara para esta primavera en Estados Unidos. Los organizadores planean su mayor convocatoria hasta la fecha, en rechazo a lo que describen como autoritarismo bajo el presidente Donald Trump.
Las manifestaciones anteriores reunieron a millones de personas, y se espera una movilización aún más masiva el 28 de marzo, impulsada por la indignación ante las medidas federales contra la inmigración en Minneapolis, donde los enfrentamientos recientes dejaron dos muertos.
“Esperamos que esta sea la mayor protesta de la historia de Estados Unidos”, declaró a The Associated Press Ezra Levin, codirector ejecutivo de Indivisible. Según sus cálculos, podrían participar hasta nueve millones de personas.
El movimiento “No Kings”, liderado por una coalición de grupos en todo el país, se ha convertido en un emblema contra lo que consideran intentos del mandatario de ampliar sus poderes. “Esto responde a los ataques atroces contra nuestra democracia y la sensación de que nadie va a venir a salvarnos”, añadió Levin.
Trump, por su parte, ha alegado que los manifestantes “no son representativos del pueblo” y ha reiterado que “no soy un rey”.
El asesinato de dos personas en Minneapolis a manos de agentes federales cambió el enfoque de la nueva protesta, que busca además solidarizarse con Minnesota y las comunidades inmigrantes. “Nos oponemos a la fuerza policial secreta que está asesinando a estadounidenses e infringiendo sus derechos básicos”, expresó Levin. Añadió que la defensa de esos derechos debe ser “no violenta pero contundente”.
Las protestas “No Kings” comenzaron en junio en casi 2,000 localidades y coincidieron con redadas migratorias y el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles. Más tarde, en octubre, hubo manifestaciones en unas 2,700 ciudades, motivadas por las restricciones a la prensa y las presiones políticas ejercidas desde el gobierno.
El presidente Trump ha defendido su política migratoria y criticado a las autoridades locales que, según él, se niegan a cooperar. Sin embargo, tras el asesinato de Alex Pretti en Minneapolis, ha mostrado disposición a revisar ciertos procedimientos.
En redes sociales, el propio Trump y la cuenta oficial de la Casa Blanca se burlaron del movimiento publicando imágenes del presidente con una corona. Los organizadores, en cambio, insisten en que su lucha no es partidista: “No se trata de demócratas contra republicanos, sino de si tendremos una democracia”, concluyó Levin.




