Washington – Un día después de la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, el presidente Donald Trump reiteró su interés en que su país tome el control de Groenlandia, alegando motivos de seguridad nacional, mientras su secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que el gobierno de Cuba atraviesa “muchos problemas”.
Los comentarios, hechos tras la destitución de Nicolás Maduro, reflejan la intención de la administración estadounidense de adoptar un papel más activo en el hemisferio occidental. “Necesitamos Groenlandia, absolutamente”, declaró Trump a The Atlantic, describiendo la isla como un punto estratégico “rodeado de barcos rusos y chinos”. Consultado sobre si la reciente acción en Venezuela anticipa algo similar hacia Groenlandia, respondió: “Tendrán que verlo ellos mismos. Realmente no lo sé”.
La reacción de Copenhague fue inmediata. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que Estados Unidos “no tiene derecho a anexionarse” el territorio y recordó que Dinamarca ya brinda acceso militar a Washington a través de acuerdos de seguridad. “Insto a Estados Unidos a dejar de amenazar a un aliado históricamente cercano y a un pueblo que ha dejado claro que no está en venta”, expresó.
El tema cobró fuerza en las redes sociales luego de que Katie Miller, exfuncionaria de Trump, publicara un mapa de Groenlandia con la bandera estadounidense y la palabra “PRONTO”. El embajador danés en Washington, Jesper Møller Sørensen, respondió exigiendo respeto a la integridad territorial de su país.
Trump, que ha reivindicado la “preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental” como eje de su política, nombró recientemente al gobernador Jeff Landry como enviado especial a Groenlandia. Landry afirmó que su objetivo sería “convertir Groenlandia en parte de EE.UU.”.
Mientras tanto, aumentó la preocupación en Cuba, aliada de Venezuela. Rubio señaló en NBC que “eran cubanos los que custodiaban a Maduro” y que incluso controlaban la “inteligencia interna” de su régimen. Trump, por su parte, calificó al gobierno cubano como “muy similar” al venezolano y dijo que Cuba es “una nación en quiebra muy grave”.
El gobierno cubano respondió con una manifestación de apoyo a Venezuela y advirtió en un comunicado: “Todas las naciones de la región deben permanecer alerta, porque la amenaza pende sobre todos nosotros”.
Rubio insistió en que Washington no permitirá que el hemisferio occidental se convierta en “base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”. En La Habana, ciudadanos como Bárbara Rodríguez expresaron temor ante lo que perciben como una “agresión contra un Estado soberano”. “Puede ocurrir en cualquier país, incluso aquí mismo”, dijo.
La nueva ofensiva retórica de Trump y Rubio marca una fase de tensión con aliados tradicionales y gobiernos del Caribe, mientras Washington redefine su papel en la región.




